Panamá,25º

19 de Nov de 2019

Avatar del Ernesto A. Holder

Ernesto A. Holder

Columnistas

Panamá en la ‘Memoria del Mundo'

La semana pasada la Cancillería de la República de Panamá emitió un boletín de prensa que poca o ninguna difusión tuvo.

Panamá en la ‘Memoria del Mundo'

La semana pasada la Cancillería de la República de Panamá emitió un boletín de prensa que poca o ninguna difusión tuvo. La nota señalaba que: ‘Durante la celebración de la XIX Reunión del Comité Regional para América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo (MOWLAC) de la Unesco, el ‘Bulletin du Canal Interocéanique. 1879 – 1889' ha sido admitido para formar parte de la Memoria del Mundo. Esta publicación de nueve tomos, describe aspectos técnicos, logísticos y financieros del intento francés por construir un canal en Panamá. Se conserva un ejemplar en la Biblioteca del Canal de Panamá y otro en la Biblioteca Nacional de Francia'. El mencionado documento fue propuesto por nuestro país.

Para entender la importancia de esto, es necesario contextualizarlo debidamente. En 1992, o sea, hace 26 años, la ONU, a través de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura), estableció del Programa Memoria del Mundo (‘Memory of the World'), con la intención de ‘… preservar y permitir el acceso al patrimonio documental albergado en bibliotecas, archivos y museos como símbolo de la ‘memoria' de la humanidad'.

La misión principal del Programa Memoria del Mundo, ‘consiste en facilitar la preservación del patrimonio documental mundial a través de las técnicas más apropiadas, contribuir al acceso universal al patrimonio documental y elevar la conciencia a nivel mundial sobre la existencia e importancia del patrimonio documental'.

A 26 años de creado, el número de documentos sobrepasa las 300 inscripciones en el Registro de la Memoria del Mundo y cada año aumenta el número de nominaciones e inclusiones por región. Entre estos cuentan: la Biblioteca de Beato Renano, presentado por Francia y recomendado para su inclusión en 2011; el Batu Bersurat Terengganu (Piedra con inscripciones de Terengganu), propuesto por Malasia y recomendado para su inclusión en 2009; la Biblioteca Palafoxiana, propuesto por México y recomendado para su inclusión en el 2005; y el Libro de bautismos de esclavos (1636-1670), patrimonio documental propuesto por República Dominicana y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2009.

Sobre esta última, el registro señala que ‘Este libro es una fuente de inestimable información sobre la forma, el carácter y otros rasgos de la esclavitud en América, y más concretamente en la República Dominicana. Ilustra un aspecto poco conocido del sistema esclavista colonial, reflejando un segmento de la transición del país de sociedad esclavista a sociedad con esclavos, o más exactamente de sociedad de esclavitud en las plantaciones a sociedad de esclavismo patriarcal. Este último concepto hizo fortuna simplemente porque no dependía del sistema de mercado mundial, antes bien servía para consolidar o asegurar la estratificación social en una sociedad ‘criolla'.

El comunicado de la Cancillería informó que está XIX Reunión del Comité Regional MOWLAC, fue organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Educación y la Unesco. ‘En ella participaron: el boliviano Luis Oporto, presidente de MOWLAC; la mexicana Yolia Tortolero Cervantes, vicepresidenta de MOWLAC; Guilherme Canela, asesor de Comunicaciones e Información de la Oficina Regional de la Unesco en Uruguay; Sandra Moresco de Argentina; Elizabeth Watson de Barbados; Richenel Crispo Ansano de Curazao; Pedro Navas Cumba de Ecuador; Alfonso Blijden de Saint Martin; y Guadalupe García de Rivera de Panamá', directora técnica de la Biblioteca Nacional de Panamá, quien presentó la postulación del documento panameño.

Hay poco interés en estos temas, y habrá quienes señalan que es más un documento francés que panameño, pero el valor estriba en el retrato detallado que no solo se hace de las obras y del esfuerzo francés, sino que también expone sistemáticamente datos y detalles comprensibles de lo que fue esa época en el Istmo de Panamá. Hoy, por ejemplo, queremos hablar de las bondades, pero no queremos detallar para la historia los retos que aún perduran para el común de las personas en este país de rascacielos y luminarias.

Con lo volátil de lo digital (que la Unesco también reconoce como un problema por resolver), el documento físico es de incalculable valor, más cuando solo quedan pocos. Todo se debe documentar para entender el país en un momento determinado y, estos nueve tomos, en gran medida, nos quedan a los panameños como legado. El retrato de lo que fuimos en esos 10 años, 1879-1889.

COMUNICADOR SOCIAL.