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28 de Mar de 2020

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

EE.UU. vs. China

‘El presidente Varela, en los pocos meses que le quedan a su mandato, debe dedicarse a cumplir con la Constitución y las leyes [...]'

Los Estados Unidos de América y la República Popular de China se encuentran enfrascados en una ‘guerra' económica que la gran mayoría de las naciones observa con preocupación, pero con mucha cautela y se mantiene al margen de ese conflicto, exclusivamente de intereses de ambas naciones.

La inmensa mayoría de los panameños aplaudimos al Gobierno del presidente Varela por el establecimiento de las relaciones diplomáticas con el Gobierno de la República Popular de China. A algunos nos pareció que pudimos haber tenido una mejor comunicación diplomática con Taiwán, pero por eso no dejó de ser un paso positivo.

Desconocemos, por completo, los acuerdos (sus detalles y alcances) a que llegó el presidente Varela, a nombre de Panamá, durante su primer viaje a Beijing. Él sabía muy bien, desde hace varias semanas antes de su viaje, qué iba a dar y qué quería a cambio. Existe, hasta el momento, por parte del Gobierno panameño, un total secretismo. No obstante, se filtró que el presidente Varela le hizo algunos ofrecimientos al Gobierno de China, entre ellos, un terreno a la entrada del Canal, donde ese país podría establecer su Embajada. Este ofrecimiento es muy criticado por la gran mayoría de los panameños que, sin embargo, ve con mucha simpatía que ese país pueda establecer su embajada en cualquier otro sitio. También se llegó a saber que fue el presidente panameño quien solicitó al Gobierno chino lo relacionado con el ‘tren rápido'. El interés inicial del Gobierno, parece ser, fue que el mismo uniera Panamá con David, lo que aprovechó la RPCH para hacer el proyecto más rentable y de mucha ventaja política para ellos hasta llevarlo más allá de Centroamérica, llegando hasta México, vecino de EE.UU. Para el nuevo puente sobre el Canal, se hizo una licitación que dejó mucha suspicacia y dudas sobre su transparencia.

El presidente Varela siempre ha negado todo interés personal en sus acuerdos con el Gobierno de la República Popular de China y ha manifestado que siempre ha buscado beneficios económicos para nuestro país, como un mayor turismo e incremento en nuestras exportaciones, principalmente de productos agrícolas y cárnicos.

En la lucha económica existente entre EE.UU. y China, Varela se ha situado, tal vez sin quererlo, en la esfera de influencia china, donde no existe ningún vestigio de democracia y es un país muy cerrado, donde casi todas las empresas pertenecen al Estado o, si son de interés privado, deben recibir antes su visto bueno y son muy fiscalizadas por el Gobierno; en cambio los EE.UU. es una nación abierta, con instituciones sólidas y la empresa privada puede actuar con entera libertad, sin ninguna injerencia del Estado.

Varela se ha olvidado, por completo, de que por más de 150 años hemos mantenido una relación diplomática y comercial que puede calificarse relativamente de buena con los EE.UU. Es muy cierto que ellos, los EE.UU., construyeron el Canal para exclusivamente su beneficio, pero los panameños logramos, tras lucha de muchas generaciones, que nuestro país recobrara no solo el Canal, y todas las mejoras que en la antigua ‘Zona del Canal' ellos construyeron, también se logró la eliminación de todas las bases militares que tanto ofendían nuestro sentimiento nacionalista. Todo eso se pudo obtener con la firma del Tratado Torrijos - Carter. Debemos acreditarle al general Omar Torrijos que pudo poner fin a la lucha generacional (donde hubo derramamiento de sangre, protestas, etc.) del panameño por lograr la soberanía sobre todo nuestro territorio. No fue esto una tarea fácil, con gran habilidad personal y diplomática, Torrijos logró el respaldo mundial para la causa de Panamá.

Sin el Canal, nuestro país sería otra nación dependiente del banano, al igual que las otras naciones centroamericanas o un departamento más de Colombia. Es decir, que los EE.UU. se beneficiaron muchísimo del Canal, pero a la larga nosotros también salimos beneficiados. Ese canal es muy apetecido por la República Popular de China, del cual son importantes usuarios. Desean, al menos, tener una gran influencia sobre el mismo. Para ello, nuestro país es un punto muy especial en su estrategia por expandir a otras naciones su sistema político.

‘Tenemos [...] que seguir luchando para completar el Tratado Torrijos — Carter, eliminando, [...], la funesta Cláusula De Concini'

Mientras exista la infamante ‘Cláusula De Concini' viviremos, tristemente, bajo el ‘paraguas del Pentágono', como el propio Torrijos dijo con sinceridad.

El presidente Varela no tomó en cuenta los efectos perjudiciales para nuestro país de dicha cláusula y que los EE.UU., entre otras cosas, son quienes nos suministran los dólares que, por Constitución, nosotros utilizamos como moneda oficial. Además del peligro que representa el presidente Trump, quien desconoce todos los tratados y representa la facción más radical del Partido Republicano que piensa todavía que el Canal les pertenece.

Tenemos todos los panameños que amamos nuestro país, que seguir luchando para completar el Tratado Torrijos - Carter, eliminando, aunque nos tome largo tiempo, la funesta Cláusula De Concini. Ojalá que el Sr. Presidente, al regresar de su segundo viaje a China, nos revele con toda claridad los 22 acuerdos que pactó con el gigante asiático y no lo haga en forma abstracta, muy general y de muchos ‘cuentos', como, hasta ahora, nos ha venido echando.

El presidente Varela, en los pocos meses que le quedan a su mandato, debe dedicarse a cumplir con la Constitución y las leyes; dejar de lado la ‘politiquería' (como el darle más dinero a la Asamblea Nacional) y no crearse él mismo más problemas que le causen más ansiedad al pueblo panameño.

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