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18 de Oct de 2019

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Víctor Manuel Collado Sánchez

Columnistas

La adaptación de los Reyes Magos

Lo que he dicho viene a cuento por el tema central de esta opinión.

Contrario a lo que el vocablo sugiere, Melchor, Gaspar y Baltazar no andaban encantando a sus paisanos haciendo que aparecieran palomas blancas por doquier o desapareciendo monedas entre los dedos para que luego fueran encontradas detrás de la oreja de un niño.

Esos viejos fueron más sabios que lo que la traducción religiosa les atribuye. Sin grandes proclamas, hablaron con los símbolos de sus regalos sobre la condición humana del recién nacido y de sus atributos divinos.

Más que magos (que dudo que lo fueran), fueron astutos y jugaron con Herodes sin que este se diera por enterado, sino cuando ya era demasiado tarde.

Lo que he dicho viene a cuento por el tema central de esta opinión.

Hoy, estamos oficialmente dentro del proceso electoral hacia la elección definitiva del próximo 5 de mayo. Nada impide, aunque pueda parecer o pecar de irreverente, que adoptemos pasajes bíblicos a la vida de hoy. Si las parábolas son narraciones breves que trasmiten grandes enseñanzas morales, vale entonces replicar la epifanía de los ‘Reyes Magos' para hacer todo lo que se necesite para autoregalarnos en un año que a todas luces será difícil y trascendental.

EL ORO. Lo primero es lo primero. Hay que perseguir el oro hasta el agotamiento fatal y nada menos. No elegiremos al Gobierno posible. Votemos únicamente al que tenga la seriedad y el compromiso para sacarnos del hueco al que hemos llegado.

Entiendo que eso es más fácil decirlo que encontrarlo. Pero la misión sigue siendo la misma: demasiadas decepciones hemos acumulado como para no saber ahora el cómo arrebatarle la máscara a tantos payasos e hipócritas que regresan prometiendo cielo y tierra.

EL INCIENSO. No hay políticos puros ni perfectos. Sí hay honestos y otros sinvergüenzas. Existen los nuevos que quieren intentarlo y los reciclados de siempre que, una vez más, no servirán para nada bueno. Tenemos que ‘sepultar' a los que fracasaron y nos engañaron y decirles ‘Levántate' a los creíbles, seguros y transparentes.

LA MIRRA. Si no hay duda sobre donde estamos por culpa de unos bellacos, tampoco debe haberlas para salir del atolladero rompiendo el silencio de la mayoría.

Si no hemos escogido el fusil (en buena hora y que nos dure), habrá que empuñar la palabra y disparar el voto, a ver si logramos que cuando le toque morir a cada uno de nosotros, nos vayamos felices porque hicimos en el 19 lo único que correspondía para seguir viviendo en paz.

Démosle vida en ese domingo de mayo a la parábola de San Mateo sobre el prudente y el insensato.

Yo decidí no botar mi voto y por eso no reelegiré a ninguno.

ABOGADO Y ESCRITOR.