La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Daniel Delgado-Diamante

Columnistas

Constitución y leyes o políticas y estrategias

Las Constituciones Nacionales y las Leyes por sí solas no resuelven los problemas de las relaciones sociales y políticas de los particulares

Las Constituciones Nacionales y las Leyes por sí solas no resuelven los problemas de las relaciones sociales y políticas de los particulares o de estos y el Gobierno de turno. Se necesitan funcionarios responsables para aplicarlas de manera efectiva, conforme a Derecho y en el marco del desarrollo humano. Se podrán tener los mejores instrumentos jurídicos, pero a veces se eligen o se nombran a ejecutores incompetentes. También sucede lo contrario. Solo los resultados dirán si son las leyes o los hombres los que fallan.

Hago estas observaciones, a la luz del debate que se desarrolla en la actualidad relativo a la falta de cumplimiento de una promesa electoral de darnos una nueva Constitución Nacional por parte del Gobierno actual y a la promesa que todos los partidos y candidatos hacen de darnos una que recomponga todas las falencias de la gobernabilidad y modernice al Estado, para que lleve a nuestro país a un nivel de desarrollo y fortalecimiento institucional que dé a nuestra nación un nuevo rumbo democrático.

El debate se centra en la metodología para realizar por medio de una Constituyente, el acto de darnos esa nueva Constitución. Que si por una quinta papeleta; que si sea originaria; que si paralela; o solo hacer modificaciones que le den sentido a la dirección del país. Luego está el debate sobre el alcance que debe tener. Que si cambiar la forma de nombrar los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; si debemos reducir el número de diputados de la Asamblea Nacional; sobre la forma de nombrar a los procuradores y contralores y de cuánto tiempo deben ser sus mandatos. También, sobre qué estrategias y estructuras de seguridad nos garanticen ese deseado bien público, indispensable para la paz y desarrollo económico. En fin, toda una gama de asuntos sustantivos que requieren de un análisis sosegado y de una consulta amplia entre panameños que nos lleve a un consenso necesario e impostergable, para alcanzar el país que necesitamos y que queremos. Todo esto es mucha tela que cortar. Y hacerlo con apuros y en breve plazo, habiendo perdido cuatro años y medio en hacerlo, sería una irresponsabilidad histórica.

Todas las proyecciones políticas, económicas, sociales e internacionales del Gobierno que iniciará su mandato a partir del 1° de julio, requieren de condiciones de apoyo popular para su realización. No será fácil instrumentar todas las planificadas por los candidatos presidenciales, sin un ambiente de Seguridad Pública. La democracia y el desarrollo requieren de ella y ambos conceptos son interdependientes, como dos caras de una misma moneda.

Consideramos que las Políticas y Estrategias de un Gobierno deben ser públicas y la efectividad de su formulación se basa en el consenso y participación de los actores sociales involucrados y de expertos en las materias. Si no se sabe hacia dónde se va, cualquier camino nos lleva a ese lugar. Los ciudadanos deben conocer sus derechos y sus deberes para su autopreservación y convivencia ciudadana, pero también deben conocer qué hacen el Gobierno y las instituciones nacionales para proveérselos.

En Panamá, cada sucesivo Gobierno ha hecho un esfuerzo de carácter obligatorio en la lucha para revertir el flagelo de la criminalidad. Determinar con precisión cuáles son las amenazas a la ciudadanía y a sus patrimonios, y cómo enfrentarlas, ha sido parte de la agenda institucional en materia de seguridad integral en nuestro país. Si bien es difícil que los problemas de los países vecinos no nos afecten, lo importante es mitigar al máximo los efectos negativos de los mismos en nuestro territorio y en la vida de los ciudadanos panameños y residentes aquí. También es importante proteger la mano de obra nacional y solo considerar la contratación de extranjeros cuando realmente no hay profesionales panameños disponibles y que la presencia de extranjeros no afecte la seguridad ciudadana.

Las Políticas y las Estrategias de todos los candidatos presidenciales deben ser conocidas por los votantes, para que las apoyen y confíen que su voto sea a los mejores candidatos, a aquellos con integridad y experiencia comprobable. A la llegada de un nuevo Gobierno es necesario dar seguimiento a las que han dado buenos resultados, así como descartar a las que no han funcionado. Si esto no se hace, el gobernar se convierte en un experimento que reinicia cada cinco años, sin continuidad de largo aliento, cuando se evidencia la improvisación de estrategias para alcanzar el desarrollo, lo que aumenta el descontento del pueblo. Asegurémonos, entonces, de saber a quién debemos elegir.

ABOGADO