La Estrella de Panamá
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17 de Oct de 2019

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Carlos Augusto Herrera

Columnistas

Peregrino omnía

‘Pueda ser que en este enorme abrazo fraternal encontremos el pavimentado camino hacia el diálogo [...]'

A diario escucho y leo lo que se dice de la JMJ en favor o en contra. Lo primero está envuelto en convicciones que otras poderosas religiones apoyan con inteligencia y del otro lado tenemos una caterva de resentidos con aquel oxidado alambique para destilar odio frente al apabullante resultado que se pronostica de este singular evento. La crítica es sobre la inversión, sin tomar en cuenta el efecto que produce los varios millones de personas de todo el mundo que nos visitan y que gastarán algún dinero convertido en varios millones que se inyectarán a la economía, junto con la experiencia al descubrir este imperceptible puntito que mostramos ahora al descubierto. Esta marca país es una inversión que no tiene una forma de cuantificar los beneficios.

El trabajo alcanzado en la preparación está dando sus frutos. La tenaz organización que ha diseminado en toda la República a los peregrinos alojados en familias y previamente verificados ha sido envidiable, por lo que la hermandad se cristaliza en esta jornada de acuerdo a lo prescrito por nuestro padre Jesús. Todos al final se convocarán en la Cinta Costera de la ciudad de Panamá, un asunto que está calculado con un acierto científico y ordenado. Nosotros debemos ser parte en esta cruzada de fe.

Para el asombro de los lugareños, un séquito llegó a la iglesia en Las Minas de Herrera desde África Central para realizar una misa católica en portugués; en un parque de Las Tablas salomó un japonés con un santeño y otros asiáticos levantaron en una junta de embarre una casa campesina; en Azuero se formó la mojadera de carnaval con lucido topón entre dos tunas comandada por los que montan grillos. Dos polacos se casaron en Monagrillo vestidos con pollera y montuno y ahora la gente risueña del sitio es bilingüe; han degustado del pegajoso recibimiento con las comidas típicas y la desprendida población se conlleva por señas con los que no conocen ni jota del idioma español; los foráneos limpiaron playas, maravillados por la tranquilidad con que vivimos en los sitios.

Aunque por lo general no pongo atención a la desmedida y desbordada red de comunicación agregada en los avances de la interacción humana, en donde no hay control y menos un atisbo de recato al momento del despiadado ataque a la honra de cualquier mortal bajo el impenetrable escudo del anonimato, o con el desmedido avance de la desinformación se escucha igual a la barritada de los elefantes del saber, las ácidas críticas sobre los millones del costo de la tarima bautizada como andamio; de la alfombra roja que sonroja la menguada opinión sobre la riqueza del sumo pontífice; de los orinales frente a bolsas plásticas que corren por gravedad y la falta de preservativos a los Kits de la jornada. Seguro que van a decir que soy católico, pero esto contrasta con el dadivoso apoyo ofrecido por del judaísmo, islamismo, hinduismo, cristianismo y no sé si budismo, que desde ahora, los respeto de modo reverencial ante semejante filantropía. El otro asunto está en lo imprevisto de esta jornada, como lo del apagón por horas con la falta de agua que al final se restableció. Nos quedan los días que siguen, a los que todos debemos apoyar en la medida de las posibilidades para que la imagen proyectada se mantenga, para que se convierta en un agregado a esta franja dividida por el hombre para el provecho del mundo.

Seguro que estamos junto con inmensas delegaciones, con sus costumbres de todas partes del orbe y de acuerdo con la evolución de la sociedad en cada región civilizada y alcanzada por el fragmentado cristianismo, en el que un nutrido grupo disiente al pregonar otra visión sobre las sagradas escrituras en esta lucha por captar adeptos y que se han sumado también, aunque persisten los fariseos que perciben la iglesia como un cajero automático. Lo importante es dejar claro con esta muchachada no está conformado por monjes sumidos en el rústico voto de castidad. Son seres humanos sin la experiencia de los años en este mundo pecador y por tanto, no podemos criticar los excesos de algunos que hay que resguardar de las innumerables tentaciones.

Nosotros en lo cotidiano tenemos una pésima ‘administración de justicia' y otros reclamos, como los de la JMJ nacional: ‘Jubilados, Moribundos Jodidos'. Pueda ser que en este enorme abrazo fraternal encontremos el pavimentado camino hacia el diálogo y ojalá cuando Dios nos llame al seno, todos estemos debidamente confesados.

ABOGADO

‘Nosotros [...] tenemos una pésima ‘administración de justicia' y otros reclamos, como los de la JMJ nacional: ‘Jubilados, Moribundos Jodidos'...'