La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Juan Luis Correa E.

Columnistas

Lo de Venezuela no tiene nombre, pero sí tiene explicación

‘José ‘Pepe' Mujica, expresidente de Uruguay y un referente de la izquierda en América Latina, ha planteado una solución a la crisis'

Desde que Hugo Chávez asumió el poder, hubo muestras claras, desde sus primeras actuaciones, que levantaron sospechas y preocupaciones, no solamente en Venezuela, sino también en muchos países del hemisferio. La actitud combativa y agresiva de Chávez presagiaba momentos difíciles para el hermano país. Y las preocupaciones de la gente muy pronto se convertirían en realidad. Desde muy temprano, nos despertaron con serias violaciones a los derechos humanos, cierre de medios de comunicación, nacionalización de empresas privadas, persecución y hostigamiento a los detractores del Gobierno, uso de fondos públicos sin ningún tipo de control, convirtieron a Pdvsa en la caja menuda del régimen, controlaron a la población inventando una gran cantidad de subsidios, utilizaron los recursos del Estado para financiar movimientos de izquierda en la región y hay quienes aseguran que en el Medio Oriente también. Como resultado de este tipo de acciones, la economía sencillamente colapso.

Venezuela tiene años de ser el país con la mayor inflación del mundo, con una tasa de desempleo descomunal; de ser un gran país productor, lo convirtieron en uno netamente importador. La producción nacional sencillamente desapareció y la gran mayoría de las empresas nacionalizadas hoy día está en bancarrota. El bolívar, no vale nada, los salarios de la gente han disminuido a $6.00 mensuales, un ingreso con el que nadie puede vivir. Las estadísticas indican que han migrado más de dos millones de venezolanos. En la Venezuela socialista y Bolivariana de hoy, no queda nada que comer y la gente se muere por la falta de medicamentos. Estamos frente a un país pobre, triste y muy dividido.

Ante la muerte inminente de Chávez en el 2013 y de la mano de sus asesores cubanos, rápidamente el comandante trazó el camino y pidió que ante la posibilidad de un desenlace fatal le dieran el voto al ungido, Nicolás Maduro. Lo demás es historia. Maduro se hizo del poder en un proceso electoral altamente cuestionado y en donde no se permitió la participación de observadores independientes, como ocurre en la gran mayoría de las democracias de la región. Y todo esto ocurrió ante la mirada casi permisiva de muchos gobernantes, aduciendo la tan cacareada premisa de que hay que respetar la soberanía para no intervenir en los asuntos internos de otras naciones.

Con el cambio en el péndulo ideológico que se vive en América Latina, Venezuela está cada vez más aislada, pero la incapacidad que han demostrado los organismos internacionales en buscar una solución pacífica supone una radicalización de las posibles soluciones a la crisis política, social y humanitaria por la que atraviesa el hermano país. Las recetas son muchas y ninguna será de fácil implementación. Lamentablemente, la dictadura que opera en Venezuela pareciera tener compromisos con el crimen organizado, el narcotráfico, movimientos guerrilleros colombianos, el terrorismo internacional y con los vínculos ideológicos que dirige desde la isla, el régimen cubano.

Así las cosas, todo parece indicar que la solución a corto plazo jamás podría estar en una intervención militar aupada por los Estados Unidos con la colaboración de los países limítrofes con Venezuela (Brasil, Colombia y Ecuador) y el apoyo político de los países que conforman el Grupo de Lima. Esa es, sin duda alguna, la receta más riesgosa y de consecuencias impensables. Un golpe militar generado como resultado de la presión que recae sobre la cúpula de los estamentos militares parece posible, pero estos, están muy comprometidos y controlados por Maduro y sus asesores cubanos.

Es triste ver lo que sucede en Venezuela y a todos nos duele tan lamentable situación. A muchos nos genera frustración que al liderazgo político regional le haya tomado 20 años entender que esta situación iría de mal en peor y que poco o nada hicieron para enfrentar la realidad y haber tomado las medidas correspondientes a tiempo. Muchos no quisieron hacer nada y otros tantos adoptaron posturas cómodas mirando hacia el otro lado.

Hace solo unos días apareció una luz en el túnel. José ‘Pepe' Mujica, expresidente de Uruguay y un referente de la izquierda en América Latina, ha planteado una solución a la crisis. Se trata de elecciones generales para presidente y diputados bajo la estricta supervisión de las Naciones Unidas. Y su argumento es sencillo: ‘En Venezuela ya no tiene sentido discutir sobre legitimidades, porque todo es absolutamente ilegítimo'. Bajo este esquema, apela para que se propicie un proceso abierto, libre y con la participación de todos los sectores que componen dicha sociedad. Destacó que esta solución supone ‘no presos políticos, participación de todos y libertad absoluta' ante una crisis de confianza rampante y que según don Pepe solo ‘con más democracia se puede ir superando esa circunstancia, por favor Europa, no te quedes sorda'.

Lo que ha ocurrido en Venezuela no tiene nombre y aquí hay una parte de la explicación. Ojalá que las sabias palabras del expresidente Mujica sean respaldadas por todos los que hoy tienen que deponer sus propios intereses para lograr salvar a Venezuela.

ECONOMISTA

‘Ojalá que las sabias palabras del expresidente Mujica sean respaldadas por todos los que hoy tienen que deponer sus propios intereses para lograr salvar a Venezuela'