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18 de Oct de 2019

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Leopoldo E. Santamaría

Columnistas

Fraude... Una opinión

‘Cualquiera que haya participado en dos ‘elecciones', debería comprender que las elecciones solo sirven para cambiar al verdugo [...]'

Ante medios de comunicación social, el presidente del Tribunal Electoral dijo: ‘es imposible que haya fraude'... Posteriormente, la autoridad de la Junta Nacional de Escrutinio manifestó: ‘hay una serie de medidas de seguridad para garantizar un compromiso'... No dudo de la integridad, competencia y buena voluntad de todos y cada uno de los involucrados en el proceso de registro, escrutinio e informe del resultado de la votación del próximo 5 de mayo. Es más, estimo que el proceso electoral se cumplirá con absoluto apego a las normas legales vigentes; no obstante, el fraude tendrá lugar, porque precede al proceso. La Real Academia de la Lengua Española define el fraude como una acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete. Obvio, el perjudicado será el pueblo panameño. Independientemente de los atributos y dones de bien, del plan de Gobierno, de las promesas u ofertas de campaña, de cada uno de los candidatos a la Presidencia de la República, quien triunfe, de ignorar las razones del fraude, las conocerá antes de asumir el cargo y los detalles, a medida que transcurra el ejercicio del poder; lo cierto es que la ‘luna de miel' terminará mucho antes de los consabidos cien días. Las estructuras que sustentan el modelo político vigente son fraudulentas, y como tales, impiden que la gestión de Gobierno se desarrolle de manera favorable a las genuinas necesidades e intereses de la mayoría.

Varios comunicadores sociales e incluso, orientadores de opinión, recomiendan a la ciudadanía analizar los programas de Gobierno; sin embargo, la disposición en torno a la cual girará la gestión del próximo mandatario, y para la que le exigirán estricto cumplimiento, está contenida en otro plan, que los cómplices y beneficiarios locales conocen muy bien, el de las instituciones financieras internacionales, voceras del capital financiero internacional y de las grandes corporaciones; la rigurosidad de dicho plan está consignada en el Artículo 271 de la Constitución Nacional, que dice: ‘La Asamblea Nacional podrá eliminar o reducir las partidas de los egresos previstos en el Proyecto de Presupuesto, salvo las destinadas al servicio de la deuda pública...' esta y las notificaciones subsecuentes, le provocarán al futuro gobernante un ataque súbito de amnesia, que lo hará olvidar el programa de Gobierno, los compromisos, ofertas y promesas presentadas al electorado. Y de llegar con un bajo porcentaje de votos y sin mayoría en la Asamblea, tendrá que concertar un pacto de gobernabilidad; que, a la luz de las normas vigentes y de la praxis política, son negociables; es decir, facilitar la gestión a cambio de nombramientos, contratos y todas las prebendas que el Sistema, sustentado en la corrupción y la impunidad, garantizan. Así las cosas, surgirán nuevas alianzas, recurriendo o no al transfuguismo, maniobra que solo repudian los excluidos, pero que abrazan regocijados al beneficiarse. Y en este contexto, es fácil advertir que si la campaña del NO a la reelección tuviera éxito absoluto y ninguno de los que intentan repetir lo lograra, el único cambio sería que los corruptos experimentados serían reemplazados por novatos, que en breve plazo, no solo aprenderán la metodología, sino que incluso, la superarán; de modo tal que, en las siguientes elecciones, los nuevos de hoy serán quienes busquen su reelección y el electorado, defraudado, repudiará al Gobierno de ese momento, pero sometido, como está, a la manipulación mediática, creerá nuevamente en las bondades del torneo para resolver los problemas existentes.

Un ‘honorable', públicamente, dijo haber mentido para ganar y fue objeto de repudio; nadie le reconoció el mérito de haber identificado el engaño como requisito indispensable del Sistema, que exige mentir a todos, en todo, todo el tiempo. Norma que la oligarquía aplica rigurosamente, por eso financian a los candidatos con mayores opciones de triunfo, y si son varios, mejor. El poder económico, con tal de mantener el poder político, juega con varias cartas marcadas, dentro y fuera de los partidos. La respuesta que un campesino iletrado, le dio a un político al pedirle el voto, lo resume mejor. Le dijo: ‘mire, yo ya no voto, porque cuando mi candidato perdía, yo perdía, pero después me di cuenta que cuando mi candidato ganaba, yo también perdía'. Por eso los partidos son indispensables, para crear un escenario donde el elector crea que puede escoger a alguien capaz y con probabilidades de servir. Los medios de comunicación se encargan del resto, manipular la información para mantener el engaño.

‘La educación, de prioridad de Estado pasó a ser catalogada, junto a la salud, como factores de distorsión de la economía, ambas sufrieron recortes significativos [...]'

La educación, de prioridad de Estado pasó a ser catalogada, junto a la salud, como factores de distorsión de la economía, ambas sufrieron recortes significativos, atendiendo ‘recomendaciones' de las Ifi's, para reducir el déficit fiscal, y generar ‘ahorros', que sistemáticamente, deben destinarse al servicio de la deuda. Por estas simples razones, con las estructuras jurídicas vigentes, el fraude está garantizado; las listas de diversos colores se encargan de convencer al más renuente.

La única alternativa racional, pacífica y participativa, es la Constituyente, la que, entre otras ventajas, permitiría controlar el presidencialismo, rectificar la administración de justicia, eliminar la reelección, en todos los cargos de elección popular, y restringir la labor legislativa a las funciones debidas. Y sobre todo, ampliar la revocatoria de mandato, para que todo funcionario con mando y jurisdicción, que no cumpla a satisfacción, sea relevado antes de profundizar el daño. Constituyente sin calificativos geométricos, que solo servirían para revolcar la gata o como decían las abuelas, cuando el empacho se trataba con enema de agua jabonosa... ‘no te preocupes hijo, es la misma jeringa, pero con diferente pitongo'. Eduardo Galeano, atinadamente dijo: ‘si votar sirviera para cambiar algo ya estaría prohibido'. Cualquiera que haya participado en dos ‘elecciones', debería comprender que las elecciones solo sirven para cambiar al verdugo, el látigo o el pitongo de la jeringa, y lo peor, con la aprobación de la mayoría de los electores, que ingenuamente creen en las bondades de un Sistema fraudulento, manipulador y perverso, cuyo objetivo real es saquear el erario, usando a la mayoría, que, a través del voto, les confiere legitimidad... ¿Será por eso que la farsa comenzó en Lunes de Carnaval? ¿Usted qué opina?

MÉDICO