La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Emilze Evans

Columnistas

¿Quién ganará las elecciones?

En estos momentos, la interrogante para los panameños es ¿quién ganará las elecciones el próximo 5 de mayo de 2019?

En estos momentos, la interrogante para los panameños es ¿quién ganará las elecciones el próximo 5 de mayo de 2019?

En una encuesta realizada por Stratmark Consultores, en el período del 9 al 12 de febrero de 2019, los resultados fueron: PRD 48.7 %, CD 29.9 %, PP 10.8 %. Independientes: Gómez 6.1 %, Méndez 2.4 %, Ameglio 0.8 % y Lombana 0.8 %.

Https://es.wikipedia.org/wiki/elecciones-generales-en-panama-de-2019

Estas son estadísticas, pero recordamos la frase de la expresidenta Mireya Moscoso: ‘Mis encuestas son de carne y hueso'. Estas estadísticas pueden sorprendernos nuevamente, porque si usted camina por las calles de la ciudad de Panamá y le pregunta al panameño de a pie, indican que la opción es un independiente.

Entonces me surge la interrogante: ¿un independiente tendrá la capacidad para liderizar y trabajar en equipo para resolver los problemas endémicos de Panamá, como: educación, seguridad alimentaria, salud e institucionalidad?

En el debate realizado el 20 de febrero de 2019 las respuestas de los candidatos independientes en relación a la educación, según resumen www.prensa.com/politica/minuto-minuto-presidencial.

Marco Ameglio, ‘creación de una autoridad nacional sobre educación'.

Saúl Méndez, ‘propone destinar el 6 % del PIB a la educación que está sea gratuita'.

Ana Matilde Gómez, ‘Acabar con las escuelas ranchos y mantener la beca universal sujeta al rendimiento de los estudiantes'.

Ricardo Lombana: ‘dice haber identificado ya 800 millones del Presupuesto General del Estado para destinar a la educación'.

Es evidente que los candidatos postulados por los partidos políticos e independientes no han revisado el Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado Panamá 2030, alineando el desarrollo nacional con los objetivos de desarrollo sostenible, las memorias del Ministerio de Educación, Memoria Ministerio de Economía y Finanzas, Panamá en Cifras 2012-2016, entre otros documentos.

Crear una autoridad nacional de educación es incrementar los gastos públicos, aumentar la burocracia y tener duplicidad de funciones entre las entidades públicas.

Destinar el 6 % del PIB para una educación gratuita es convertir poco a poco a nuestros niños y jóvenes en lumpen. Cuidado, revisen la historia de Venezuela, porque podemos estar copiando ese modelo.

Mantener la beca universal sujeta al rendimiento de los estudiantes es tener duplicidad de funciones entre las entidades y aumentar los gastos públicos y la pregunta ¿quién pagará eso?

800 Millones del Presupuesto General del Estado para destinar a la educación no es la cantidad de dinero, sino analizar cómo invertir de acuerdo a un plan estratégico que solucione los problemas perennes de la educación: retraso en el pago a los docentes, escuelas sin reparar, evaluaciones de desempeño a todos los niveles, entre otros.

SEÑORES candidatos: La receta está en los documentos mencionados en líneas anteriores. Si su estilo de liderazgo se basa en criterios sin bases estadísticas, financieras y legales, no avanzaremos como país y seguiremos en el mismo ciclo que se repite cada cinco años con los mismos problemas sin resolver.

El plan estratégico se refiere en el punto ‘6.1 educación inclusiva pertinente equitativa y de calidad para promover oportunidades de aprendizajes permanente para todos'. Panamá en Cifras 2012-2016, Contraloría General de la República, páginas 321 y 322 presentan la relación de los gastos efectuados por el Gobierno central, según nivel de educación. Los informes del Ministerio de Educación y Economía y Finanzas.

TODO radica en que no se han resuelto los problemas ADMINISTRATIVOS y no se ha integrado la planeación estratégica, por ende, hay una deficiente planificación, ejecución, seguimiento, control, transparencia y rendición de cuenta.

No se necesitan millones, sino la actitud, honestidad, compromiso, responsabilidad y trabajo arduo. Así como la disponibilidad de los interesados por mejorar, revisemos el modelo de gestión de Finlandia.

¿Qué opina usted, estimado lector?

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