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18 de Oct de 2019

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Mireya Lasso

Columnistas

Solamente pido tres cosas

‘Necesitamos ir más allá de la simple promesa o intención electorera; necesitamos saber que la firme decisión de resolverlos sea un compromiso concreto [...]'

Solamente pido tres cosas

A pesar de la brevedad de la carrera electoral esta vez —novedoso factor bienvenido en este año político— un elemento repetido ya, con el mismo empeño que en anteriores campañas, es la avalancha de promesas con que se intenta ahogar a los electores. Ha transcurrido casi la mitad del período de campaña cuando ya chorrean promesas calcadas de otros tiempos, cuales ofertas vacuas que se niegan a desaparecer. Esperábamos que, en su lugar, esta vez pudiésemos escuchar compromisos concretos y firmes de quienes aspiran a lograr nuestros votos.

Entendemos que ‘compromiso' es distinto a ‘promesa', porque aquel implica una seguridad formal sobre las intenciones del candidato, de la cual carece la otra; no exige documentarlo ante notario y equivale al apretón de manos con que nuestros abuelos sellaban transacciones de cualquier índole. Quien se respeta a sí mismo y aprecia las virtudes de la ética en la política, nos dará ese apretón de manos virtual con solo mantener su mirada, en persona o a través de la pantalla de televisión. En lenguaje común significa ‘palabra de hombre', o ‘palabra de mujer' o, sin distinción de género, ‘palabra de persona íntegra'.

En ese sentido, quisiera que pudiésemos emitir nuestros votos a los candidatos que se comprometan a resolver tres aspectos de nuestras vidas diarias que golpean a todos en forma permanente. Son: el injusto costo de la comida, el atraco con las medicinas y el abuso con la luz. Sobre estos tres aspectos que castigan inmisericordemente a todos por igual, no basta con prometer medidas que aliviarían la pesada carga a todas las familias en este país. Necesitamos ir más allá de la simple promesa o intención electorera; necesitamos saber que la firme decisión de resolverlos sea un compromiso concreto acompañado de medidas precisas para enfrentar a los conocidos o intuidos ‘Goliat', dentro y fuera del país, cuyos intereses económicos son los verdaderos causantes del alto costo de nuestras vidas y de la escasez de medicamentos. Con seguridad se han de oponer a cualquier ‘David' que los amenace poniendo en peligro sus privilegios y en ese empeño restaurador el próximo mandatario(a) necesitará del firme apoyo de toda la ciudadanía. Por eso necesitamos saber del compromiso, sin ambigüedades, y de las medidas concretas que los candidatos ofrezcan para resolver el problema.

El costo de la comida está determinado por la cadena logística que lleva el producto desde el momento de la cosecha hasta la mesa del consumidor en cualquier punto del país. Si esa cadena logística está en manos de un intermediario que puede forzar precios irrisorios al productor y precios excesivos a los mercados al por mayor o al detal, es necesario controlar a ese intermediario abusivo. La simplificación y eficiencia de la cadena logística es clave; es un nudo gordiano.

El costo de la medicina es escandaloso; basta compararlo con países vecinos o lejanos. Aceptando que las fábricas farmacéuticas tienen costos importantísimos de investigación permanente para descubrir nuevos medicamentos —que es innegable— hay que controlar la proporción injusta de esos costos que se cargan al precio en Panamá, en comparación a otros países con mayor población.

Finalmente, el costo de la energía eléctrica es exorbitante. Según los entendidos se ha creado una maraña de obligaciones de compra garantizada de energía no consumida o de energía cara producida ineficientemente, en un intríngulis contractual que encarece el costo que todos pagamos.

El compromiso de enfrentar estos tres ‘carteles' gravosos sería un compromiso bienvenido. Estamos seguros de que quien se atreva a comprometerse en estos términos se verá compensado con votos. No más promesas vacuas.

EXDIPUTADA