La Estrella de Panamá
Panamá,25º

16 de Oct de 2019

Agustín Tejeira Araúz

Columnistas

Realidades políticas y económicas

En las últimas semanas, en donde se estuvo mencionando mucho, tanto la designación de los nuevos miembros de la Junta Directiva del Canal

En las últimas semanas, en donde se estuvo mencionando mucho, tanto la designación de los nuevos miembros de la Junta Directiva del Canal, así como también la, por cierto, muy atinada, escogencia por unanimidad del nuevo administrador, por parte de sus actuales miembros, los cuales demostraron total independencia, al igual que transparencia y se apegaron absolutamente a las cualidades irrefutables del escogido, recaída en la figura del Dr. Ricaurte Vásquez, como guía de la principal herramienta que tenemos como Nación y a la vez es nuestra marca país, me refiero al Canal de Panamá, nos ronda en nuestra memoria la figura de Omar Torrijos y es que sin su participación en aquella etapa de nuestra historia, nada de esto estuviera pasando.

Fue Torrijos quien a sus 48 años (1977) nos dejó como legado a la posteridad la firma de los mencionados tratados, al año siguiente (1978), se replegó y tres años después (1981), se nos adelantó, dejando como huella indeleble lo que significa hoy las entradas del canal. En el año 2018, el Canal obtuvo ingresos totales por B/.3172 millones, B/.286 millones más que en el año fiscal 2017.

Otra realidad, en otro contexto: el actual presidente Juan Carlos Varela y su partido se opusieron a los Tratados Torrijos - Carter; de igual manera lo hicieron en el referendo de la Ampliación del Canal, pero ahora le ha tocado a él designar a los futuros miembros de la Junta Directiva, misión amparada en las normativas y apegadas a la Ley; lo que sí no cuadra con la más mínima norma moral es que escogiese a tres miembros de su actual Gabinete, incluyendo a la actual vicepresidenta, la cual como canciller no demostró capacidad para defender a ciudadanos panameños y no me refiero a una sola persona, sino a un elevado grupo de coterráneos que quedaron a la deriva por el sonado caso Waked; en una muestra de ignorancia inexcusable de lo que dice nuestra Constitución y que obliga a las figuras con altos cargos, como es su caso, a defender los bienes y honra de los panameños. Para recordar me permito citar sus palabras: ‘Esta Canciller no va a ir a los Estados Unidos a decir ‘exijo que saquen al señor Waked de la Lista Clinton'. No lo voy a hacer. Al que no le gusta, lo lamento mucho, porque hacerlo pondría en riesgo la reputación de la República de Panamá', fueron los términos en los que la canciller se expresó públicamente sobre el tema.

Todo terminó tan abruptamente como comenzó, el sobrino del señor Abdul Waked, propietario de las empresas afectadas, Nidal Waked, regresó a Panamá; todo indica que los norteamericanos a final de cuentas no tenían pruebas contundentes de lo que provocó semejante exabrupto, si no fuese así de seguro todavía estuviera allá.

Lo que sí no se pudo evitar fue impedir que miles de panameños afectados por este caso, pasaran por enormes vicisitudes que inclusive aún no han podido superar.

Sin lugar a dudas, Omar Torrijos nos dejó algo indiscutible e incuestionable; su legado permanece cada día más en el pueblo panameño, prueba de ello es que sin ese logro nuestra economía estuviese peor que los momentos que actualmente estamos pasando, producto de los continuos desatinos del actual Gobierno. El cual, por cierto, está a menos de cien días de terminar, para dicha de nuestro sufrido pueblo.

INGENIERO AGRÓNOMO.