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17 de Oct de 2019

Miguel Ángel Sánchez Pinzón

Columnistas

Habana

Me quede sin palabras, pero ‘solo la palabra, que con aguja de plata borda la delicada trama del idioma, es capaz de expresar el carácter

Me quede sin palabras, pero ‘solo la palabra, que con aguja de plata borda la delicada trama del idioma, es capaz de expresar el carácter de las emociones, la certeza y las convicciones del sentir del alma', Eusebio Leal tienes toda la razón, como buen historiador y buen habanero.

Mi amigo Israel (Morro 56), habanero de pura cepa y Fernando Ruiz Escobar, químico y habanero-panameño, nos condujeron por todos los senderos y recovecos de La Habana Vieja, monumental, hermosa, literaria, musical, cultural, artística y sobre todo, humana, a pesar de la crisis, que no es por culpa de ellos sino de aquellos poderes económicos que se equivocaron con esta hermosa ciudad y este heroico país y que este año cumple 500 años.

José Martí, Camilo Cienfuegos, Fidel, el Che, Ernest Hemingway, Nicolás Guillén, Gustavo Leal Spengler, hombres preclaros y Alicia Alonso en su legado, fue parte de la muestra universal y colosal de este periplo por La Habana Vieja (Patrimonio de la Humanidad, 1982). Donde se construyeron las bellas escuelas del arte, paradigmas de una concepción culta, donde la arquitectura recobra su ancestral compromiso con los sueños del hombre y la humanidad. Mi expectativa fue superada en esta experiencia. Estuve en tres museos, Museo de la Revolución, Museo de Bellas Artes y la residencia del Che, al lado de la estatua del Cristo de La Habana. Vi el majestuoso e impresionante Granma, así como todas las armas de la Escuela de Cadetes, ubicada en la Fortaleza de la Cabaña y su pueblo Casablanca.

Crucé el túnel de la Bahía, e hice un recorrido por la Alameda de la Paula, Paseo de Martí, conocido como el Prado, la avenida del Punto, el Parque Central, el Boulevard de Obispo y la Plaza Vieja. El Capitolio y el Malecón testimoniaron esta maravillosa ciudad, junto a la Gran Plaza de la Revolución. Me refresqué en la Floridita y la Bodeguita del Medio, conociendo también innumerables librerías y casas editoriales.

Fui invitado por la Feria Internacional del Libro a La Habana, Cuba, para presentar e intercambiar los aportes consignados en mi libro ‘SOCIOLOGÍA: ciencia y profesión en Panamá'. Y en medio de toda esta maravillosa ciudad, la alegría y el encanto de las cubanas y cubanos, no podía retratarlos, porque esa felicidad la llevan por dentro. Termino estos trazos con la cita del historiador de La Habana, Eusebio Leal, que dice: ‘No sin dejar de aferrarme a que toda palabra dicha es, en definitiva una creación que nace de la experiencia, sin la cual lo que se dijese carecería de sentido'.

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