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15 de Dec de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

El constante acto de torcer la verdad

‘Sugiero a los que son raudos en compartir, reenviar o simplemente opinar [...] dejar a un lado el pensamiento [...] lineal, es un peligroso ejercicio [...]'

Pete Buttigieg, precandidato a la Presidencia de los Estados Unidos, dejó perplejos a muchos entendidos y observadores del escenario político y de los medios de comunicación cuando aceptó que durante su gestión como alcalde de Sount Bend, Indiana, no pudo cumplir con uno de los retos más puntuales de su ciudad: disminuir la cantidad de policías blancos para formar una fuerza policial más balanceada y a tono con la realidad racial de la ciudad. ‘…I couldn't get it done' (‘No pude lograrlo'). Aceptar tan claramente una falta, no es normal para un político. Fue un acto de comunicación que se sostiene sobre la realidad. Torcer la verdad hubiera sido normal y lo más probable es que el tema no hubiera sido discutido tan efusivamente en las redes como se hizo (no la promesa, sino el reconocimiento de la falta).

Ya había plateado el tema subrayando los retos en donde el ser humano tiene múltiples objetivos e intereses, algunos muy nobles, válidos y necesarios y otros no tanto. En donde el ser humano que pretende liderar a otros funciona desde qué perspectivas, qué estructuras de pensamiento, con el fin de alcanzar sus objetivos. Una vez más, buenos y no tan buenos, torcer la realidad para desvirtuar una actividad, manipular a las masas, ponernos los unos en contra de los otros, o para crear confusión y caos.

Sugiero a los que son raudos en compartir, reenviar o simplemente opinar sobre uno o cada asunto que se les presente en su pantalla electrónico-digital… dejar a un lado el pensamiento (o razonamiento) lineal, es un peligroso ejercicio para el desarrollo personal o de grupo. El proceso analítico de un pensador lineal (según los teóricos) ‘es fácil de entender y las conclusiones parecen lógicamente sólidas'. Pero a la vez esas ‘conclusiones no son tan profundas'. Muchos de los escenarios que nos presentan los que vociferan y ocupan espacios mediáticos, descansan en que la población razona linealmente.

Para contrarrestar y corregir, debemos educar para estimular el ejercicio constante del pensamiento no lineal (‘systems thinking'). Un pensador no lineal, (según los teóricos) tiende a poseer una ‘miríada de pensamientos' (información, ideas, reflexiones), no necesariamente relacionados, pero que de alguna manera pueden ser conducentes a una mejor reflexión sobre un tema. Los pensadores no lineales llegan ‘… a conclusiones que de otra manera no habrían sido evidentes, con un juicio y valor más certero que producen conclusiones más profundas y agudas'.

La novelista y escritora nigeriana Chimamanda Adichie, autora de varios libros y ganadora de sendos premios internacionales, en su brillante disertación titulada ‘The danger of a single story' (‘El peligro de una sola historia'), advierte sobre el peligro de manejarnos desde la singularidad de una sola visión de las cosas. Cada persona, cada evento está formado –talvez– por un sinnúmero de diversas historias que lo hacen un todo. Dice Adichie: ‘La historia única crea estereotipos, y el problema con los estereotipos no es que no son ciertos, pero son incompletos. (…) Todos somos culpables de perpetuar los estereotipos que crean una sola historia, ya sea intencional o no. (…) Corremos el riesgo de una mala interpretación muy crítico y muy cultural, cuando nos olvidamos de que las vidas e identidades de todos se componen de muchas historias que se entrelazan'.

La lucha por corregir las injusticias históricas que aún persisten, evidentes o solapadas, no debe arrinconarnos en las estrategias de extrema agresividad, convenciéndonos de que allí, en la esquina de una sola narrativa, nos siguen acosando y que es allí donde se resolverán esas amenazas. Si los desprecios y las faltas son comprobados, mediante un análisis minucioso de las evidencias entre las múltiples historias que las rodean y sostienen, entonces las reacciones y respuestas deberían ser estructuradas con el fin de lograr las correcciones puntuales y dignas para cada caso.

La novelista Adichie cita al escritor estadounidense Alvin Toffler: ‘Los analfabetos del siglo 21 no serán aquellos que no saben leer y escribir, serán los que no puedan aprender, desaprender y volver a aprender'. Aprendamos a no torcer la verdad, aceptemos que la vida es un conjunto de historias y que cuando las contamos, aceptamos nuestras fallas, como el alcalde Buttigieg. Es el primer paso en la reconciliación con uno mismo y en la construcción de su legado.

COMUNICADOR SOCIAL.