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21 de Sep de 2019

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Marco A. Gandásegui, Hijo

Columnistas

Japón le declaró la guerra comercial a Corea del Sur

La competencia comercial se ha volcado sobre un terreno político

La guerra comercial declarada por EE.UU. a China tiene sus efectos negativos sobre los tránsitos y peajes del Canal de Panamá. Todo indica que la otra guerra comercial entre Japón y Corea del Sur también impactará las finanzas de la vía interoceánica. Se habla mucho de los ‘tuits' de Trump, quien ataca a diario a Pekín por su incesante empuje en materia de producción industrial y exportaciones. Sin embargo, es menos lo que se informa sobre las sanciones japonesas a la economía surcoreana y el peligro que representa para el Canal y Panamá.

Corea fue una colonia japonesa entre 1910 y 1945. Derrotado el Imperio japonés en la Segunda Guerra Mundial, Washington pretendió quedarse con Corea como botín de guerra. La resistencia coreana provocó el ingreso de China que contuvo las tropas norteamericanas. Al final la península fue dividida en dos Coreas hasta el día de hoy.

En la actualidad, Corea del Sur compite con Japón exportando varios líneas electrodomésticas, automotrices y de informática. Apenas hace 40 años, Corea y Panamá tenían los mismos niveles en calidad de vida y en productividad. Mientras que Panamá se des-industrializó y se estancó en materia de desarrollo social y crecimiento económico, Corea del Sur se disparó. Las exportaciones de Corea del Sur y Japón tienen como su mercado principal a EE.UU. Ambos países dependen parcialmente del Canal de Panamá para que sus mercancías lleguen a los consumidores norteamericanos. Japón es el tercer usuario más importante de la vía acuática y Corea del Sur es el sexto.

La competencia comercial se ha volcado sobre un terreno político. El Gobierno japonés está bloqueando sus exportaciones de alta tecnología como poliamidas fluriodes, fotoresistentes e hidrógeno fluorido que son básicas para la industria surcoreana de semiconductores y chips. Seúl dice que las represalias japonesas se deben a que las cortes coreanas han demandado que Tokio pague compensaciones a las víctimas de abusos durante la guerra.

El primer ministro Abe de Japón ha declarado que las exportaciones surcoreanas constituyen un peligro para la seguridad del Imperio. Al igual que Trump, el mandatario japonés ve el comercio internacional no como un campo donde todos compiten de igual a igual. En este caso, Japón sanciona a Corea del Sur por su capacidad productiva. Si la industria surcoreana es golpeada, los efectos se sentirán en Panamá directamente.

Más aún, el Canal de Panamá inauguró hace pocos años un tercer juego de esclusas para que pudieran transitar por sus aguas barcos hasta de 150 mil toneladas de desplazamiento. Se destacan entre estas naves gigantescas los buques-tanques que transportan gas licuado natural (GLN) de EE.UU. al oriente asiático. La guerra comercial declarada por Japón puede reducir la compra de GLN por parte de Corea del Sur y reducir los tránsitos de esos barcos por el Canal..

En recientes declaraciones, el administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Jorge Quijano, señaló que las exportaciones de GLN de EE.UU. a Corea del Sur, en parte, absorbieron las pérdidas que ha tenido la vía acuática debido a la guerra comercial de EE.UU. contra China. Los tránsitos por el Canal de Panamá han tenido muchos altos y bajos en su historia centenaria. Abrió sus esclusas en 1914 para el comercio entre las dos costas de EE.UU. Durante 10 años (1935 y 1945) la II Guerra Mundial la convirtió en una ruta militarizada estratégica para Washington. Después las guerras de Corea y Vietnam mantuvieron las esclusas en permanente actividad. Las exportaciones japonesas a EE.UU. le dieron vida al Canal en la década de 1980. A partir de 1990 hasta la fecha China es el gran factor que permite que el Canal arroje ganancias. Si ese vínculo entre EE.UU. y China colapsa, el Canal de Panamá será el primero en resentirlo.

El Gobierno panameño no tiene una política exterior que se preocupe de garantizar los tránsitos por el Canal. En este caso la Cancillería panameña debe intervenir en el conflicto entre Japón y Corea del Sur. Debe darle a ambas partes las garantías y ofrecerse como intermediario en la búsqueda de soluciones. La ‘seguridad nacional' de Panamá (término tan abusado por EE.UU.) está en juego. De igual manera, Panamá puede intervenir en el caso del conflicto entre EE.UU. y China. No hay que olvidar que la totalidad de las exportaciones agrícolas de EE.UU. a China pasan por el Canal de Panamá.

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UP E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.