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24 de Oct de 2020

Carlos E. López F.opinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Para ayer es tarde

Hacer con prontitud, porque de ayer a acá, han transcurrido 100 días del tiempo que se extiende al corto plazo del mandato presidencial. En vista de que los entrantes necesitan una inmediata ejecución de sus promesas electorales.

Hacer con prontitud, porque de ayer a acá, han transcurrido 100 días del tiempo que se extiende al corto plazo del mandato presidencial. En vista de que los entrantes necesitan una inmediata ejecución de sus promesas electorales. Sin embargo, hacen faltas las auditorías administrativas en todas las entidades del Estado. Ya que el pasado Gobierno no acreditó fehacientemente la correspondiente Acta de Traspaso de Gestión (es un documento que describe de manera recapitulada los cinco (5) recursos de la organización del presupuesto anual, consignado por el Presupuesto General del Estado durante el último período hasta el 30 de junio. Este tiene que ser rubricado por el saliente y entrante “titular de la entidad pública”. Debemos deducir que hubo negligencia u omisión. Estas acciones, según el Código Penal, son delitos.

¿Qué sucede después del tiempo oportuno en que se necesitaba o esperaba la información de la gestión administrativa pública?, que los nuevos colaboradores entrantes carecen de los datos importantes de los recursos utilizados en la pasada gestión.

La importancia de la información es dotar a los nuevos servidores públicos o funcionarios (políticos en función) entrantes de los recursos que se convierten en productividad en la organización, la falta de información es la lentitud en desarrollar los proyectos.

De modo que las unidades ejecutoras en las entidades públicas, denominadas Auditoría Interna, con el oculto o secreto comprendido de las anteriores malas prácticas en las entidades, con diversas irregularidades, que algunos medios de comunicaciones han informado a la sociedad. Ahora, los auditores internos tendrán que hacerle frente a la impertinencia propia de la realidad institucional, cuando utilicen la herramienta de auditoría administrativa y pongan en práctica su conocimiento inherente al proceso administrativo. La auditoría administrativa es el primer paso para la conectividad para evaluar inteligentemente, después intervienen las auditorías concomitantes, tales como las financieras, las forenses, y otras.

Le corresponde al Ministerio de la Presidencia, a través de la Secretaría de Seguimiento a la Ejecución y Cumplimiento, Decreto Ejecutivo 279 de 3 de julio de 2019 en su numeral 10, transmitir a las entidades del Órgano Ejecutivo la necesidad de recibir copias de las admitorías para analizar y luego proceder al coordinamiento.

En el escenario de Desarrollo Organizacional, existe el nombre técnico “Auditoría Administrativa”, y consiste en un examen completo y constructivo de los medios de operación de la organización (son cinco (5): recursos humanos, recursos materiales, suministro y activos —financieros, tecnológicos y el de infraestructura e instalaciones—, fijados en la normativa de control), el empleo de los recursos, métodos de control y proceso para la tomas de decisiones. Tarea que no es fácil, pero tampoco difícil, porque el conocimiento del auditor interno será el factor determinante.

Para finalizar, desde el ayer para hoy, la terminología tradicional es Auditoría Administrativa, la contemporánea Auditoría de Gestión, y para empalmar la laboriosidad, yo le agrego la acepción admitorías, al final interpretamos del argot panameño “para luego es tarde”, que exhorta a que hay que darse prisa, porque para ayer es tarde.

Licenciado en Administración Pública y CPA.