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17 de Nov de 2019

Liliana Morales Cordobaperiodistas@laestrella.com.pa

Columnistas

Megaproyectos, labor titánica

“Un megaproyecto es la construcción de una obra con grandes dimensiones en la que se invierten miles de millones de dólares de presupuesto.

“Un megaproyecto es la construcción de una obra con grandes dimensiones en la que se invierten miles de millones de dólares de presupuesto. Su resultado óptimo se logra mediante la intervención de cientos o miles de personas, las cuales con su inteligencia y mano de obra calificada consiguen concretar en un tiempo específico estas construcciones de alto impacto social”.

Los panameños hemos estado escuchando con frecuencia en los últimos quinquenios sobre estos famosos megaproyectos, los cuales han llamado mucho la atención y han creado una alta expectativa.

Sin duda, el desarrollo de estas megaobras es una labor titánica no solo a nivel constructivo por la complejidad que representan, sino también por un sinnúmero de circunstancia, las cuales se desarrollan a nivel interno y externo, con las que deben lidiar hasta final.

Algunos de los obstáculos más frecuentes son: las huelgas de los trabajadores, la oposición de las comunidades y de la competencia, el retraso o la no aprobación de los permisos, las disputas legales, las condiciones políticas, el clima y la tensión laboral constante, entre otros. Situaciones, todas, que impactan negativamente siempre el cronograma de construcción y los compromisos contractuales que existan.

Los permisos para desarrollar la obra se convierten en una pieza clave, pues, mientras algunos pueden consideran que son meros trámites legales administrativos sin tanta importancia, para la magnitud de este tipo de proyectos su gestión se vuelve imprescindible y muy compleja, por razones como: la cantidad de componentes que conforman la obra, el gran volumen de permisos a tramitar, la falta de información, la confusión en algunas ocasiones de las entidades gubernamentales, la no actualización de la leyes y los procedimientos para el mejoramiento de los trámites y finalmente, la burocracia.

Es más, un permiso vital retrasado o no aprobado, puede crear gran adversidad, especialmente porque estos megaproyectos reciben inversión extranjera o financiamiento, la cual es desembolsada según el avance paulatino de la obra. Por lo tanto, si la obra no avanza y el dinero no llega, el proyecto se estanca y puede fracasar.

Situaciones además, como el clima panameño, representan siempre un gran problema para los contratistas, pues limita la velocidad de la construcción, especialmente al tener una estación lluviosa larga, por lo que en “verano” debe trabajarse el doble para tratar de alcanzar el cronograma, lo cual siempre representa mucha presión y estrés para todos los involucrados.

Los megaproyectos son y representan para Panamá grandes oportunidades, no solo a nivel laboral para los panameños, sino también de crecimiento como país. Son el dinamismo, la unión, el sacrificio y el esfuerzo, inclusive de culturas, para lograr un objetivo que impacta en la vida de miles de personas.

Razón por la cual exhorto al nuevo Gobierno de turno a facilitar e impulsar la construcción de este tipo de obras, analizando profundamente desde hoy, nuestras regulaciones y procedimientos, especialmente aquellas en materia de permisos, para permitir al inversor local y extranjero detrás de estos megaproyectos poder ejecutar, con rapidez y eficiencia, en beneficio de todos.

Asesora legal y de Permisos para Proyectos de Construcción y Negocios.