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22 de Nov de 2019

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Tito Rodríguez Menaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Reformas constitucionales y las protestas populares

“[...] como marchó nuestra juventud [...] altiva y orgullosa [...], así mismo los 71 diputados mostraremos nuestra [...] alianza con el pueblo [...]”

Después de ver los desfiles patrios, impresionado por la disciplina y seriedad con que nuestra juventud rinde homenaje a nuestra querida Panamá, a sus 116 años de separación de Colombia, me motiva e inspira a permitirle a esa digna y patriótica juventud un mejor y más justo Panamá, donde su futuro no dependa de dádivas o regalos de ninguna clase social, sino que un modelo económico/político garantice un mejor y equilibrado reparto de las riquezas, que acabe con la desigualdad y la exclusión, capaz de ofrecerle a esta gallarda juventud panameña un futuro laboral y profesional mejor, en un país soberano, progresista y en paz.

Esa disciplina que se mira desde el sudor de sus uniformes, de la seriedad de sus facciones, del agarre fuerte y decidido de sus machetes, sables y bayonetas; de la destreza con que tocan y llevan el ritmo de las tonadas, acompañados del cuadro de honor, de los maestros y los familiares, que aun con mayor edad, también marchan atentos para que no les falte el agua y los pañuelos a los marchantes, confirma que somos un país noble, digno y echa'o pa'lante.

Esa inmensa población que vive cada presentación de los colegios, independientes y Gobierno, sea en vivo o en radio y TV, sabe y pide unas reformas constitucionales donde estén presentes, donde sus problemas sean ventilados, especialmente que tengan mayor acceso a un poder adquisitivo cónsono con el empuje económico que ha mostrado el país por más de 15 años; esa población que quiere y exige mejor bienestar social, sabe y entiende que sus intereses no están plasmados en lo que planteó la Concertación, sabe y exige que sus representados introduzcan sus intereses en las reformas constitucionales, sino se da este hecho, seguirá en las calles y jamás les perdonarán a los diputados semejante error. Esa inmensa población no entiende que sus representados saquen del paquete de las reformas sus intereses y dejen, tal como lo mandó el Ejecutivo, las reformas que solo resuelven los intereses muy particulares de los grandes capitales del país.

Este pueblo sabe que la Asamblea Nacional (AN) no se puede cerrar, ya que este es el único órgano de poder que los representa, sabe que los partidos con mayoría de diputados en la AN, los representan y unidos pelearán por incluir verdaderas reformas populares, así entren en serias controversias con el Ejecutivo; voces como la de la diputada Zulay y Tito Rodríguez, son y serán sus más respetadas voces en la AN. Jamás permitirán que no haya cambios en la Constitución, son necesarios los cambios, pero que resuelvan los graves problemas del pueblo panameño.

Se hace necesario frenar la desigualdad social, la brecha existente entre ricos y pobres, la exclusión y la marginalidad de los barrios populares; solo así tendremos un escenario de paz en el país, solo así frenaremos la violencia, la delincuencia y el maltrato familiar. No soportamos más la corrupción, el clientelismo, la discriminación, el engaño, el hambre y el deterioro de la salud.

No pretendamos exacerbar más al pueblo panameño, él expresa en sus manifestaciones el derecho que tiene en cada diputado por el que votó, para que lo defienda, lo represente y no lo traicione por unas dádivas. El pueblo expresa claramente que lo presentado por la Concertación no representa los intereses de la población panameña, hay que introducir los intereses populares a través de consultas, diálogos con las fuerzas vivas del pueblo panameño.

Como diputado del Circuito 8-9, como segundo vicepresidente de la AN, como secretario general del Molirena, exijo pensar meditadamente al Ejecutivo, al Judicial y sobre todo a la AN. Es el momento histórico de hacer verdaderos cambios en la Constitución para que distribuyamos equitativamente las riquezas del país, para que acabemos con la desigualdad social y la exclusión, solo así las reformas tendrán el “SÍ” en el referéndum. De no ser así, tendremos un país convulsionado, en crisis, que se reflejará en desaceleración económica, más deuda, caída de las inversiones y aumento dinámico de la violencia, muertos y la desesperanza.

Estoy seguro de que así como marchó nuestra juventud, bajo sol y agua, altiva y orgullosa de enaltecer los 116 años de la República, así mismo los 71 diputados mostraremos nuestra verdadera alianza con el pueblo panameño; a través del diálogo y reuniones con las fuerzas vivas del país, dejaremos plasmados los verdaderos intereses del pueblo panameño en la Constitución Nacional.

Segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional.