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14 de Nov de 2019

Columnistas

La generación líquida y las reformas constitucionales

Analistas políticos mediáticos, fundamentalistas religiosos y opinólogos de las redes sociales (...) han tergiversado de forma falaz y grosera el planteamiento político llevado de forma unitaria (...) por la generación líquida

A la posición consensuada expresada el pasado jueves 7 de noviembre en la Asamblea Nacional por la muchachada universitaria en el diálogo con los Diputados le cabe el pensamiento de que “la verdad es la primera víctima de la guerra”, pensamiento atribuido a Esquilo considerado el padre del género literario de la tragedia griega; sí, parafraseando a Clausewitz, entendemos que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”.

En efecto, analistas políticos mediáticos, fundamentalistas religiosos y opinólogos de las redes sociales, mediante un reduccionismo obtuso e interesado han tergiversado de forma falaz y grosera el planteamiento político llevado de forma unitaria en el marco de la diversidad representada por la generación líquida que impresionaron gratamente a quienes seguimos a través del canal parlamentario esta “conversa”.

En la plática participaron medio centenar de muchachos, muchachas y “muchaches” que presentaron una posición unitaria dentro de una gran diversidad de opiniones, la cual fue consensuada en menos de 24 horas. Paréntesis comparativo. A la juventud estudiantil del siglo pasado le tomaba algo más de tres meses preparar y unificar criterios para disponer los documentos políticos – declaración y nómina- en los Congresos Generales de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP). Sin embargo a la generación líquida de hoy haciendo acopio de la instantaneidad, el conocimiento y la información, formularon tres criterios políticos básicos: 1. Que los diputados mediante documento escrito se comprometieran -el próximo dos de enero- a retirar del debate legislativo el “paquete” de Reformas Constitucionales; 2. Descartar los cargos efectuados en la “Jurisdicción Especial de Justicia Comunitaria de Paz”, a 93 jóvenes manifestantes detenidos por la Policía Nacional, violando el debido proceso y los Derechos Humanos y; 3. Que al inicio de la Segunda Legislatura del Primer Período de Sesiones Ordinarias del Pleno de la Asamblea Nacional, se abriera un “espacio de diálogo” con todo el pueblo panameño para definir la forma y el fondo de cambiar la Constitución “militarista” varias veces emparchada y convertida en una colcha de retazos de dogmática jurídica.

El arco iris político/ideológico de la generación líquida se extendía desde el centro derecha grupo pro familia hasta la izquierda “colérica” de los colectivos LGBTS y, desde su propia perspectiva de grupos diversos, todos –absolutamente todos- cumplieron el acuerdo unitario. De los 50 chicos, chicas y “chiques”, éstos últimos solo representaban el (0.08%) del universo de la generación líquida tan laudablemente representada.

Pero los analistas políticos al servicio –muchos de ellos- de la plutocracia y los “opinólogos” ignorantes, al día siguiente “asesinaron la verdad de la generación líquida”, al señalar maliciosamente, por decir lo menos, que los grupos de estudiantes universitarios fueron a la Asamblea Nacional a demandar el “matrimonio igualitario”. Nada más alejado de la verdad. ¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político.