Panamá,25º

12 de Dec de 2019

Ramón Fonseca Mora e Isaac Figueroaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

¿Peligra la industria de seguros?

¡No nos indemnizaron! Teníamos derecho en base a nuestras pólizas de seguros, ¡y por ello todo se derrumbó! Pagábamos cientos de miles de dólares a la compañía de seguros más grande de capital panameño, ASSA, y confiamos en su buena fe.

¡No nos indemnizaron! Teníamos derecho en base a nuestras pólizas de seguros, ¡y por ello todo se derrumbó! Pagábamos cientos de miles de dólares a la compañía de seguros más grande de capital panameño, ASSA, y confiamos en su buena fe. Pero NO pagó… Aunque nuestras pólizas cubrían hechos exactamente iguales a la catástrofe que nos cayó encima —como explicaremos más adelante y en la segunda parte—, cerraron la ventanilla y nos echaron fuera. No lo creíamos… Necesitábamos ese dinero para mantener nuestra compañía a flote y no despedir a los más de 600+ colaboradores, pero eso no les importó. No hicieron lo que les tocaba hacer como compañía de seguros de riesgos. Ahora nos hemos enterado de que esto sucede a menudo con esta compañía y con otras —explicaremos casos concretos en la segunda parte—. Ojalá alguien nos hubiera prevenido… Los seguros son para afrontar catástrofes imprevistas que casi nunca suceden, y nos aseguramos para tener un salvavidas en que aferrarnos y no ahogarnos. Ser puntuales y honrados en el pago de una prima de seguros es vital para que una economía crezca con fortaleza y confianza. Si esto no sucede, la economía peligra, empresas emigran y la plaza de negocios adquiere mal nombre. También, el Gobierno debe estar atento y supervisar estos negocios. La compañía responsable de nuestra póliza adquirió la cartera en donde estaba la nuestra de una compañía internacional, AIG, en la que en su unión parece que hubo algunas deficiencias y/o ilegalidades, faltando el cumplimiento de algunos requisitos. (Más de esto en la segunda parte, ya que estamos solicitándole a la Superintendencia de Seguros la información necesaria para confirmar o no nuestras sospechas). Tanto la regulación como el cumplimiento de nuestras leyes deben ser estrictos y en Derecho. Y en temas como los seguros no puede equivocarse.

Como creo que el lector está enterado, la firma Mossack - Fonseca fue hackeada y se robaron más de once millones de documentos que pertenecían a nuestros clientes y a nosotros. Interpusimos querella criminal, pero el Gobierno no hizo nada para investigar lo que sucedió. Estos documentos fueron repartidos a más de 300 periodistas y 100 fiscales a nivel mundial. Las mentes detrás de esto pensaban que iban a encontrar tesoros de corrupción e ilegalidad. ¡No encontraron nada! A casi cuatro años del suceso y una campaña publicitaria en contra nuestra, no hemos sido llevados a la justicia en ninguna parte del mundo, y menos condenados. El único lugar en donde estamos acusados es Panamá, y por razones ridículas que ya hemos expuesto en otros artículos. Aquí se trató de una conspiración en contra nuestra en la que parece —según documentos que circulan en los últimos días, pero que no podemos todavía validar— que todo se dirigió desde el Consejo Nacional de Seguridad en la Presidencia de la República. Las razones se expondrán en otro artículo más adelante.

Estábamos asegurados en contra de todo lo que nos sucedió, y más. Como ejemplo, indicamos que estábamos asegurados para que ASSA nos “pagara los gastos de restitución de imagen incurridos por el asegurado a raíz de un reclamo”. Hasta esa parte incluía nuestro seguro. En la segunda parte explicaremos en forma más detallada sobre nuestra cobertura. El caso era claro, pero la compañía de seguros no quiso honrar sus obligaciones, quizás porque nos vio débiles y contra el piso.

El negocio de seguros desde su génesis, con el denominado “préstamos a la gruesa ventura o travesía” tiene por fundamento el ánimo de lucro del asegurador por el eventual riesgo del cliente, sujeto a una condición eventual que se caracteriza por ser exactamente eso: “un riesgo”, característica que se formaliza con el denominado contrato de seguros. Es entonces innegable que la finalidad económica de cualquier póliza de seguros es la de cubrir la referida eventualidad que, en caso de suscitarse, debe ser indemnizada y pagada por el asegurador lo antes posible para tratar de minimizar los daños ocasionados por el siniestro.

El tema de los reclamos y demandas en contra de las compañías de seguros en Panamá genera cada día mayor interés y preocupación, porque, a pesar de ser un pilar importante en nuestra economía de servicios, en reiterados casos y situaciones niegan los reclamos de seguros presentados por sus clientes asegurados, utilizando cualquier tipo de subterfugio para no hacerse responsable de sus obligaciones. ¡Qué diferencia con otros países más desarrollados en donde las compañías de seguro, cuando una empresa tiene un siniestro, corren a ver en qué pueden asistir. Esta actitud no existe en Panamá, salvo en un par de compañías extranjeras. Más de esto y de detalles de indemnizaciones no pagadas en otros casos en nuestra segunda parte.

Estamos en nuestro derecho a que se nos indemnice por daños sufridos descritos en nuestras pólizas y vamos a luchar en los tribunales hasta las últimas consecuencias para que se nos haga Justicia.

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