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06 de Dec de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Los subsidios estatales

“Los subsidios y otras medidas populistas que han adoptado algunos países, entre ellos Panamá, están aumentando la vagancia, la poca productividad e iniciativa del hombre”

Panamá es uno de los países democráticos que mayores subsidios le da a su población. Nuestro país gasta la elevadísima suma de $1,500,000 anuales en muchos subsidios. Esta situación es insostenible. A la larga no son los Gobiernos los que pagan esa “engañosa” ayuda, sino que lo hacemos todos los panameños (ricos y pobres). No obstante, hay grupos —los izquierdistas más radicales— que buscan que se aumenten estos subsidios. Ellos son los mismos que, por sentirse “intocables”, hablan de la injusticia existente en Panamá, mientras ellos violan todas las leyes. Hace algún tiempo uno de sus dirigentes completamente borracho tuvo un accidente de tránsito. Frente a la Policía abandonó muy tranquilo el sitio, sin siquiera una boleta. No se le investigó y mucho menos castigó. Por el contrario, se le premió con un viaje a Asia.

El Salvador quiso —y tuvo éxito— al disminuir el subsidio que le daban (al igual que hacemos aquí) al tanque pequeño de gas de 25 libras. Tomó una medida original y al parecer sencilla: le pidió a los productores del gas la lista de sus clientes. Con esa lista pudo determinar quiénes estaban abusando de ese subsidio. Se eliminó de ella a los juegavivo y los más pobres que fue la esencia de esta ley, siguieron recibiéndolo. El Estado se ahorró cerca del 30 %.

Hace un par de años, el Banco Prival invitó a Carlos Alberto Montaner para que dictara una conferencia sobre la “situación política y económica de Latinoamérica”. El distinguido comentarista, cuyos artículos y opiniones se publican en muchos medios de comunicación en Latinoamérica, con una total asistencia, en el Gran Salón del Hotel Bristol, dictó su magistral conferencia, en la cual fue detallando la situación política existente en cada país de Latinoamérica.

En el período de preguntas y respuestas, le pregunté: “el populismo y los subsidios del Estado antes lo utilizaban los Gobiernos de izquierda. Hoy día veo, con extrañeza, que también forman parte del plan de Gobierno de mandatarios demócratas, como el de Panamá”. Su respuesta fue muy clara, al manifestarme: “los países con regímenes comunistas hacen uso del subsidio y otras medidas populistas, pues eso estaba dentro de su ideología de que el Estado lo controla todo”. En cuanto a las democracias manifestó que, “por lo regular, los gobernantes con poca popularidad, pensaban que haciéndole toda clase de concesiones al pueblo, como los subsidios y otras medidas populistas lograrían su respaldo. Viven engañándose a sí mismos”.

Hoy día, pareciera, después de lo ocurrido en el Ecuador y Chile (merece la pena recordar las amenazas de Diosdado Cabello: “después de esos países va Colombia”), que no habrá mandatario que se atreva a ir reduciendo los subsidios, aunque ellos saben muy bien que el Estado no podrá seguir otorgándolos por mucho tiempo.

Los subsidios y otras medidas populistas que han adoptado algunos países, entre ellos Panamá, están aumentando la vagancia, la poca productividad e iniciativa del hombre. ¿Para qué va a trabajar? Se pregunta. Si todo se lo dan. Hasta los ancianos, que por no haber tenido un trabajo formal, reciben su subsidio.

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