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01 de Apr de 2020

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Columnistas

Sectas peligrosas y destructivas

Desde los años 1960 con la Familia de Charles Manson y sus asesinatos, hemos conocido lo que son las sectas peligrosas y destructivas, que son grupos que se desprenden de las iglesias regulares, que cuentan con una organización autoritaria y piramidal, dirigidas por un líder místico – mesiánico, abusivo y explotador, que destruye la individualidad de sus miembros hasta volverlos instrumentos de sus deseos y caprichos, aislándolos y haciéndolos totalmente dependiente de la secta.

Desde los años 1960 con la Familia de Charles Manson y sus asesinatos, hemos conocido lo que son las sectas peligrosas y destructivas, que son grupos que se desprenden de las iglesias regulares, que cuentan con una organización autoritaria y piramidal, dirigidas por un líder místico – mesiánico, abusivo y explotador, que destruye la individualidad de sus miembros hasta volverlos instrumentos de sus deseos y caprichos, aislándolos y haciéndolos totalmente dependiente de la secta.

Estas sectas peligrosas y destructivas utilizan técnicas de persuasión y control que propician la destructuración de la identidad de sus miembros, ocasionan la destrucción de los lazos afectivos familiares y de amistades, hacen uso de la manipulación, y coacción para llegar a sus fines, aislando a sus miembros de toda información divergente a la suya.

El trabajo constante a los que son sometidos, los rezos, las meditaciones, la dieta limitada en proteínas debilitan a las personas y las hacen más sugestionables, permitiendo a los líderes implantar el miedo, la culpa, ideas de complot, de amenazas, diciéndole que “si no obedecen se irán al infierno y que no se dejen tentar por los demonios, que es todo lo que está afuera de la secta”, que sus miembros solo tienen que seguir las leyes divinas (las de las sectas) y que no tienen por qué seguir las leyes del país.

Ahora bien, ¿quiénes son estos adeptos a estas sectas? Pues, son personas que hacen parte de los grupos excluidos, vulnerables, o alienados por la realidad socioeconómica que viven, insatisfechas por sus condiciones de vida. Personas que se encuentran en una situación de crisis, ya sea un duelo, desempleo, un divorcio, o cambio de vida, etc. Muchas provienen de familias destructuradas o disfuncionales, con grandes carencias afectivas que las hacen psicológicamente más vulnerables a la sugestión.

Además, las sectas utilizan muchas estrategias como el “Love Bombing” o “Bombardeo de Amor”, que es un despliegue de afecto: “Dios te ama, nosotros te amamos”, de validación y reconocimiento, que viene a llenar un vacío en una persona con carencias afectivas. Le hacen pensar y sentir que es —él o ella— la persona elegida. Sin embargo, al mismo tiempo le harán sentir culpa, miedo e inseguridad, con los mensajes de que “si desobedece a las leyes de las sectas caerán en las manos del demonio”, todo esto con el fin de que sean totalmente dependientes de la secta y de su líder.

Si el adepto no obedece bajo el uso de estas técnicas, entonces algunas sectas recurrirán a la coacción, primero a las amenazas, luego a los golpes, a las torturas y a los asesinatos; como infelizmente lo vimos recientemente con la Secta “La Nueva Luz de Dios” del Terrón de Santa Catalina, en la Comarca Ngäbe Buglé, en nuestro querido Panamá.

Estos adeptos entran a las sectas buscando soluciones mágicas o milagrosas a sus problemas, también queriendo un poco desresponsabilizarse de sus problemas. Otros porque buscan protección, seguridad y reconocimiento, porque no tienen un propósito claro en la vida, están sin metas, ni plan de vida, y además buscan una alternativa diferente a su realidad.

Estas sectas peligrosas y destructivas son un peligro tanto para el individuo, como para la sociedad. En el individuo causan una destructuración de la personalidad, una baja autoestima, inseguridad, falta de confianza, limitaciones en el área cognitiva, distorsiones cognitivas, aparición de trastornos psicológicos como la depresión o estrés postraumático, así como la explotación financiera y material de sus miembros.

En cuanto a la sociedad, las sectas peligrosas y destructivas incitan a sus miembros a cometer actos ilícitos que van desde fraudes, falsificaciones, apropiación indebida, hasta los delitos contra los derechos humanos, lesiones corporales, delitos contra la libertad e integridad sexual, privación de libertad y asesinatos.

Por eso es sumamente importante que cada uno que pertenece a algún grupo religioso, se haga las siguientes preguntas: ¿Investigaste en internet a tu grupo, incluyendo las críticas? ¿Tiene tu grupo alguna característica que se menciona aquí? ¿Intercambias seguido con personas fuera de tu grupo? ¿Cuestionas las enseñanzas de tu grupo? ¿Puede salirse libremente de este grupo?

Todos y todas debemos estar vigilantes a esos rasgos de fanatismo religioso que se pueden estar filtrando en algunos grupos religiosos, y que pueden convertirse en sectas peligrosas y destructivas, que inexorablemente terminarán por convertirse en sectas criminales.

Psicóloga y profesora en Ciencias Políticas.