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26 de May de 2020

Antonio Saldañaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Los "Zombis" Panameños

Antes de la llegada del nuevo coronavirus a tierras istmeñas, otra pandemia –la globalización neoliberal- había hecho pedazos al Estado nacional

Luego de negar, rechazar la existencia de las clases sociales y la lucha –contradicciones- entre ellas, los “zombis” locales, -personas de pensamiento conservador y defensores a ultranza del “capitalismo salvaje”, según Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, 2008- en medio de la pandemia SART-CoV-2/COVID-19 han salido lanza en ristre a postular su pensamiento retrógrado, por ejemplo, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP): “De nada sirve al país tener una población 100 % sana, sí se va tener un país (economía) en bancarrota”. Para este señor y su cofradía por encima del valor humano, moral, ético y jurídico de la vida; está la salvaguarda de los bienes materiales de la clase dominante.

Sin lugar a dudas, además de la inmensa solidaridad humana que se ha puesto de manifiesto en medio de la “peste”, otro fenómeno sociológico se muestra de boga, las clases sociales y sus contradicciones. Se pueden distinguir en Panamá, con diversas gradaciones, los siguientes estamentos sociales: La burguesía, la clase media, la pequeña burguesía y la clase proletaria u obrera. Dentro de la burguesía ejerce su dominio en la vida nacional, la burguesía financiera (empresas financieras en general). Es tal su hegemonía que en una encuesta, recientemente publicada, aparece este grupo financiero, según la percepción ciudadana, como el de “mejor actuación durante la pandemia” (84.6%), arriba del Ministerio de Salud y solo por debajo de los Supermercados.

Pero, también en Panamá, los diversos estamentos de la burguesía se encuentran muy imbricados, así tenemos que importantes banqueros, son significativos inversionistas de medios de comunicación social, lo que les permite, no solo imponer la agenda política nacional, sino definir la percepción ciudadana, misma que se moldea mediante campañas abiertas y subliminales día a día. Adicionalmente tenemos que el poder político del Estado, está secuestrado por esta misma clase social o sus arlequines, estamento social, definido políticamente como oligarquía plutocrática (gobierno controlado por un grupo social (burguesía financiera) unido por vínculos familiares, de amistad y de negocios).

Antes de la llegada del nuevo coronavirus a tierras istmeñas, otra pandemia –la globalización neoliberal- había hecho pedazos al Estado nacional (La República) y desaparecido u atomizado las organizaciones de profesionales de capas medias y los gremios sindicales de trabajadores. Las únicas organizaciones que permanecieron incólume fueron precisamente los gremios empresariales. La precarización económica y la exclusión social fueron el menú a la carta, dando origen a uno de los países con la peor distribución de la riqueza o el sexto más desigual. Por supuesto, en adición, proliferó la “canalla” y el lumpen, en algunos estratos sociales. En el espectro político el transfuguismo y el clientelismo político es lo que ha caracterizado a la sociedad panameña pos invasión.

Así, grosso modo, nos encontramos con la pandemia. Sin embargo, la crisis ha revelado cosas muy importantes en la sociedad nuestra. Hay una clara diferenciación en el tratamiento sanitario del COVID-19 y la receta socioeconómica que los grupos hegemónicos con el concurso directo e indirecto del gobierno o una parte de él pretenden imponer, inclusive a costa de muerte y mucho sufrimiento humano. Pero también hemos observado, paradójicamente, que el vilipendiado, primer Órgano del Estado (Asamblea Nacional) en la coyuntura ha decidido situarse al lado de las grandes mayorías afectadas por la crisis sanitaria y por sus consecuencias sociales y económicas. En efecto, la Asamblea Nacional ha aprobado en dos semanas tres Proyectos de Ley (281, 287 y 295) que les brindaría -si son sancionados por el Gabinete del Presidente Laurentino Cortizo Cohen- a la clase media y a los proletarios la posibilidad de sobrevivir durante la pandemia y proyectar toda su capacidad creadora una vez superada la dificultad sanitaria.

¿Cómo se resolverá la contradicción fundamental generada por la pandemia: Derecho a la vida o la economía de los ricos? Todo dependerá de cómo se exprese la correlación de fuerzas entre la burguesía Financiera versus Capas Medias y clase obrera; u oligarquía plutocrática frente al Pueblo panameño. ¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político.