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29 de May de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Desarrollo con equidad después de la pandemia: ¡la nueva frontera!

Todos los panameños sabemos que nuestro país no se caracteriza precisamente por la distribución equitativa de la riqueza. No, aquí tenemos un modelo económico excluyente que ha producido un país en el cual coexisten profundas desigualdades, cuya expresión extrema es la pobreza multidimensional que afecta a cerca de un millón de panameños, la mayoría de los cuales habitan nuestras comarcas indígenas, las provincias más pobres y los cinturones de pobreza que tenemos alrededor de nuestras principales ciudades.

Todos los panameños sabemos que nuestro país no se caracteriza precisamente por la distribución equitativa de la riqueza. No, aquí tenemos un modelo económico excluyente que ha producido un país en el cual coexisten profundas desigualdades, cuya expresión extrema es la pobreza multidimensional que afecta a cerca de un millón de panameños, la mayoría de los cuales habitan nuestras comarcas indígenas, las provincias más pobres y los cinturones de pobreza que tenemos alrededor de nuestras principales ciudades.

Reconociendo esa situación, nuestro Gobierno formuló, al inicio de su gestión, un Plan Estratégico del cual resaltan dos aspectos interdependientes. El primero, transversal a todo lo demás, concierne a un plan que siente las bases para la reactivación económica a corto plazo, aprovechando las oportunidades que surgen de la economía global, utilizando una mano de obra que podría estar mejor educada, capacitada y sana, para que juntas reactiven el crecimiento y reduzcan el desempleo. El segundo aspecto, interdependiente, busca mejorar las condiciones de vida de la población, en particular aquella en situación de mayor vulnerabilidad y pobreza, procurando “No dejar a Nadie atrás”.

Y de repente llega el COVID-19 y nos golpea con toda su fuerza, causando súbitamente más de 5000 enfermos que han puesto a nuestro sistema de salud al borde del colapso, y amenazando con un decrecimiento económico estimado por la Cepal de entre un -3 % y -4 % en el mundo. Ambos sectores requerirán de cambios en el paradigma predominante hasta la llegada del virus, pues la conmoción a nuestros medios de vida por el impacto económico de los esfuerzos de supresión de la pandemia podría ser la mayor en casi un siglo. ¡No podemos seguir haciendo lo mismo!

En ese contexto, la consultora estratégica global McKinsey & Company, ofrece algunas ideas para ayudarnos a avanzar en medio de esta crisis. Considero que la mayoría es coherente con nuestra realidad, veamos algunas.

Para comenzar, señala que, “la resiliencia es una necesidad vital. Los problemas a corto plazo de la gestión de efectivo para liquidez y solvencia son claramente primordiales. Pero poco después, las empresas deberán actuar sobre planes de resiliencia más amplios a medida que se comiencen a mejorar las estructuras industriales establecidas, restableciendo posiciones competitivas. Los líderes de los sectores público, privado y social deberán tomar decisiones difíciles que equilibren la sostenibilidad económica y social, dado que la cohesión social ya está bajo una fuerte presión del populismo y otros desafíos que existían antes del coronavirus”.

Por otro lado, subraya que, “la mayoría de las industrias necesitarán reactivar toda su cadena de suministro, procurando el retorno a la recontratación, la capacitación y el logro de niveles anteriores de productividad de la fuerza laboral. Los líderes deben reevaluar todo su sistema de negocios y planificar acciones contingentes para que sus negocios vuelvan a una producción efectiva a ritmo y escala”.

Finalmente, la misma publicación afirma que, “la pandemia creará un cambio en las preferencias y expectativas de los individuos como ciudadanos, empleados y consumidores. Estos cambios y su impacto en cómo vivimos, cómo trabajamos y cómo usamos la tecnología surgirán más claramente en las próximas semanas y meses. Las instituciones deberán reinventarse para aprovechar al máximo una mejor visión y previsión a medida que evolucionan las preferencias. Claramente, el mundo en línea del comercio sin contacto podría reforzarse de manera que modifique el comportamiento del consumidor para siempre”.

Por nuestra parte, el Gobierno anunció recientemente que ya ha definido 106 medidas económicas para el día después del coronavirus. Esas medidas deberán mantener un equilibrio saludable entre mitigar el riesgo resurgente para la vida versus el riesgo para la salud de la población que podría seguir a otro fuerte retroceso económico.

Pero el contexto para estas 106 medidas, ya lo definió el Plan Estratégico arriba señalado, y hago votos porque nos mantengamos en el argumento que nos señalan los cinco pilares estratégicos que ya definimos, y las diez políticas públicas de prioridad inmediata: mejorar la eficiencia del sector público, combatir la pobreza y desigualdad, estimular el empleo, mejorar y fortalecer la institucionalidad, reestablecer el buen manejo fiscal, hacer más eficientes las empresas públicas, usufructuar el comercio exterior, ejecutar con feliz término las inversiones públicas, promover las inversiones privadas y enriquecer la calidad y cobertura de los servicios de educación y salud para garantizar la equidad. ¡Si eran prioridad antes del COVID-19, con más razón lo son ahora!

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).