Temas Especiales

29 de May de 2020

Avatar del Ricardo Arturo Ríos Torres

Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

La bitácora de un Quijote panameño

De Itaca a otra Odisea es el desafío que surge en mi itinerario docente, ante el inicio de una nueva aventura oceánica al estilo de Ulises.

De Itaca a otra Odisea es el desafío que surge en mi itinerario docente, ante el inicio de una nueva aventura oceánica al estilo de Ulises.

La USMA me recibe en 1993, cuando Jorge Kam me acepta como catedrático, y la entidad en mi imaginario se convierte en una de las islas de mi archipiélago soñado.

La vinculación a la institución surge cuando el rector Carlos Ariz me invita a participar como orador en el acto de graduación en 1977; como director de las escuelas secundarias del país, organizo un acto en homenaje a Paulo VI, a iniciativa de la supervisora de Religión. Las relaciones del Gobierno están tensas luego del asesinato del sacerdote Héctor Gallego. Considero que es el momento de establecer un diálogo con la Iglesia. El homenaje se realiza en el Teatro Nacional, las máximas autoridades educativas no asisten, pero sí tiene el respaldo unánime de muchas personas y entidades. Aristides Royo me apoya en todo momento y asumo todos los riesgos. Salgo airoso de la aventura quijotesca.

En el acto de graduación manifiesto que la universidad debe conjugar la armónica relación del universo de la técnica con la cultura humanística. Y la máxima la fomento en las distintas cátedras que atiendo en la Universidad Católica Santa María La Antigua. Ensillo a mi Rocinante y cabalgo con Don Quijote contra los molinos de viento.

La satisfacción más emotiva se da con la Cátedra de la Cultura Literaria, a iniciativa del profesor Jorge Kam Ríos. La inédita sensación es como penetrar en un cielo deslumbrante, adornado por maravillosos arcoíris tapizados de perlas.

La idea de los círculos de lecturas nace allí con el entusiasmo de Boris Quintero, Yodalis Cedeño, Kiria Pittí, Brenda Duarte, Miguel Ávila y Oscar Alarcón. Los otros pioneros son: Miroslava Herrera, María Vergara, Nara Vargas, Julissa Jaén, Raquel Pittí, Enrique Lowinger, Errol Caballero, Ana Yamilis Rodríguez, Natasha Torrico, Ramón Francisco Jurado, Edgar Ortíz, Anabelle Du Bois, Sebastián Chávez, Paula Valdés, Alex Rodríguez, Isolda De León, Wei Loo Yau, Greta Leignadier, Alicia Hazera, Randolph y Edgar Guzmán, Yadira Todd, Mayra Ho, Jorge Amador, Marielena y Leila Arosemena, Noemí Abdo, Ana Carballeda, Danitza Basmeson, Abdiel Centeno, Karina y Haydée Bermúdez, Ramón Barreiro, Andrés Pizarro, Vicky Colorado, Juan Manuel Casares y muchísimos más que le dan vida con las lecturas a seres míticos como Pablo Neruda, Amelia Denis, Octavio Paz y Rogelio Sinán. La gran familia del CLEC en una espiral luminosa y con ansias de futuro entra con mágicos pasaportes a la Biblioteca de los Espejos de Jorge Luis Borges y enriquece con hilos de oro y plata Las Raíces Compartidas y La calle del espanto con nuevas vivencias plenas de ilusiones.

Ahora me quedan los recuerdos de hermosos aconteceres, el silencio de noches eternas y la esperanza de navegar por los anillos de Saturno. Soy protagonista de Los Rostros del Tiempo panameño y por ello comparto con Tutankamón la profética sentencia “he visto el ayer, conozco el mañana”.

Me despido con alegría de la USMA, pero sigo la faena quijotesca al luchar contra la fugacidad de la vida, al crear desde la docencia pública un nuevo ágora: El Círculo de Lectura Guillermo Andreve, en homenaje a uno de los arquetipos del Centenario que jubilosamente celebramos. Un gran abrazo literario desde la ínsula Barataria.

Panamá, 3 de noviembre de 2003.

Nota: el original es publicado en el Boletín HUELLAS del Círculo de Lectura de la USMA.

Historiador, docente y escritor.