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13 de Jul de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

El tiempo que queda

Yuval Noah Harari, en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, señala que: “Si el futuro de la humanidad se decide en tu ausencia, porque estás demasiado ocupado alimentando y vistiendo a tus hijos, usted y ellos no estarán exentos de las consecuencias”.

Yuval Noah Harari, en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, señala que: “Si el futuro de la humanidad se decide en tu ausencia, porque estás demasiado ocupado alimentando y vistiendo a tus hijos, usted y ellos no estarán exentos de las consecuencias”. Ese razonamiento es válido no solo para el hombre o la mujer como entes individuales en su papel de padre o madre, en conjunción con lo que debiera ser su participación ciudadana -en algún grado- en las cosas que nos afectan a todos.

Mucha gente sencillamente se aísla y cree que poco puede hacer para que cambien las cosas. Observa el entorno de vez en cuando, pero más se concentra en las obligaciones de “alimentar y vestir” a los hijos, cuidarlos de la mejor forma que pueda. Critica y se queja en el Metro, por las redes sociales, en los sitios de trabajo, en silencio, etc., pero hasta allí, mientras las cosas del país siguen su curso y cada cinco años participamos del proceso electorero para crear un halo de esperanza que se desvanece en poco tiempo.

Ya mucho se ha escrito, cuestionado, señalado y condenado al Gobierno del presidente Nito Cortizo por los remplazos que realizó la semana pasada en su equipo ministerial, incluyendo a la ahora exministra de Salud Rosario Turner, quien, por lo visto, goza de un alto y positivo apoyo ciudadano por su gestión frente a la crisis de la pandemia mundial por el nuevo coronavirus. Siempre sostengo que a falta de que alguna de las partes declare claramente lo que sucedió, no se puede validar la información como completamente correcta. A la hora de presentar este artículo para su publicación, eso no había ocurrido. Lo que sí puedo hacer, como ciudadano, es invitar a las partes, particularmente a las que tienen la decisión final, a contextualizar los eventos en un marco social e histórico más elevado, definiendo en realidad a quiénes se deben. Mucho más importante del aquí y del ahora.

“Al presidente Cortizo le quedan cuatro años […]. No se distraiga, […]. Hay gente muriendo, está obligado a avanzar la causa humana hacia mejores derroteros. La historia lo responsabilizará por las consecuencias”

Tan solo me puedo suponer que las decisiones que hay que tomar para conducir las cosas del país durante este tiempo de COVID-19, son inimaginables. Es de suponer que lo propuesto en campaña como plan de Gobierno, queda relegado a la necesidad de enfrentar las amenazas por la pandemia y los efectos en las otras áreas del quehacer nacional en un país con tantos retos. No creo que para nadie sería un problema que el Gobierno se esmere en atender dos elementos fundamentales: 1- la amenaza a la salud pública y 2- los retos por reactivar la economía nacional.

Pero volviendo al señalamiento de Noah Harari, el argumento también es válido para muchas otras responsabilidades. Para los gobernantes, por ejemplo. Enmarquemos el enunciado en el contexto de las amenazas a nuestra existencia por razón de la COVID-19 y los esfuerzos por combatirlas. Reemplacemos la palabra “hijos” por “grupos de interés” y entenderemos la razón por la que esos esfuerzos por combatir el virus y garantizar la salud y seguridad ciudadana, han sido fallidos. Muchos Gobiernos de nuestra América Latina han estado “muy ocupados atendiendo a sus diferentes grupos de interés”, presionados por estos… distraídos, en cierto grado, por intereses sectarios, particularmente los que solo se preocupan por hacer dinero a como dé lugar y han despreciado los consejos de los científicos, cuya misión fundamental es la de salvar vidas.

No solo estamos amenazados por un virus letal que ha causado cientos de miles de muertos alrededor del mundo, la tarea de combatir la COVID-19 también ha sido amenazada por una falta de visión filosófica sobre el curso de la humanidad y el camino de la nación panameña a largo plazo. Visión que nos plantea Harari en su señalamiento. Esta pandemia, a falta de que los científicos desarrollen una vacuna eficaz para detenerla o por lo menos disminuir su letalidad, está llamada a hacer de nuestro futuro una idea cuestionable.

Al presidente Cortizo le quedan cuatro años comenzando esta semana, tiempo suficiente para decidir el futuro. No se distraiga “alimentando o vistiendo” a los grupos de interés, las facciones internas de su partido, los politiqueros o cualquiera que no le lleve recomendaciones en favor del conjunto de la ciudadanía. Hay gente muriendo, está obligado a avanzar la causa humana hacia mejores derroteros. La historia lo responsabilizará por las consecuencias.

Comunicador social.