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26 de Oct de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

¡Por un envejecimiento saludable!

Ayer celebramos el 30 aniversario del Día Internacional de las Personas de Edad, que en Panamá representan más del 12 % de la población, y para el 2050 sumarán 1.

Ayer celebramos el 30 aniversario del Día Internacional de las Personas de Edad, que en Panamá representan más del 12 % de la población, y para el 2050 sumarán 1.5 millones de personas mayores de 60 años. La inmensa mayoría mantiene todas sus habilidades personales y sociales, y aspira a seguir envejeciendo de forma saludable y productiva, aprovechando las oportunidades disponibles y contribuyendo al desarrollo del país. Sin embargo, el alcance de estas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.

Pero la celebración de este año se da en medio del gravísimo y desproporcionado impacto que la pandemia de COVID-19 ha tenido en las personas de edad de todo el mundo, no solo en lo tocante a su salud, sino también sobre el goce de sus derechos y su bienestar, lo que obliga a reflexionar sobre qué hacer para garantizar estos derechos.

Para comenzar, el secretario general de la ONU dijo en su mensaje para la efeméride, que ese colectivo debe ser una prioridad en las estrategias de recuperación de la crisis actual. Agregó que, este año la jornada tendría que dedicarse a examinar los cambios que la pandemia podría propiciar en la forma en que abordamos la edad y el envejecimiento en nuestras sociedades.

El líder de la ONU afirmó que las personas de edad constituyen una base sólida para el desarrollo sostenible de las sociedades. Será fundamental ampliar las oportunidades para las personas de edad e incrementar su acceso a la salud, las pensiones y la protección social. “Ahora más que nunca, debemos escuchar sus voces, sugerencias e ideas para construir sociedades más inclusivas”, recalcó, llamando a tomar en cuenta sus necesidades.

Pero la ONU también subraya que, esta pandemia ha aumentado las violaciones ya existentes en las garantías fundamentales y se han exacerbado las desigualdades que sufren las personas de edad en cuanto al acceso a los servicios de salud, el empleo y los medios de subsistencia. La organización también advirtió que, si bien la emergencia sanitaria ha llamado la atención sobre la situación entre los adultos mayores, estas personas son por lo general invisibles, puesto que en la mayoría de los países no hay información sobre sus condiciones de vida o bien los datos están fragmentados.

En ese contexto, cobra especial importancia el anuncio de la buena noticia de que la celebración de este año marcará el inicio del Decenio del Envejecimiento Saludable (2020-2030). Se espera que el Decenio ofrezca la oportunidad de aunar a los Gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los profesionales, las instituciones académicas, los medios de comunicación y el sector privado en torno a diez años de acción concertada, catalizadora y de colaboración para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

Garantizar el envejecimiento saludable para todos en todos los lugares, no será un proceso fácil, pues, el envejecimiento saludable va estrechamente ligado a la desigualdad social y económica, que es causa de las desventajas en materia de salud, educación, empleo y obtención de ingresos, que comienzan temprano, se refuerzan mutuamente y se acumulan a lo largo de la vida entre las personas con mayor incidencia de pobreza multidimensional.

Para fomentar un envejecimiento saludable y mejorar las vidas de las personas mayores y sus familias y comunidades, será necesario introducir cambios fundamentales no solo en las acciones que emprendamos, sino también en nuestra forma de pensar acerca de la edad y el envejecimiento. El Decenio se centrará en cuatro ámbitos de actuación: cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento; asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores; ofrecer una atención integrada y centrada en las personas, y servicios de salud primarios que respondan a las necesidades de las personas mayores; y proporcionar acceso a la atención crónica para las personas mayores que lo necesiten.

La desigualdad por edad es una cuestión que debe abordarse a través de todas las políticas, programas y prácticas. Será necesario contar con la participación de muchos sectores, entre ellos los de la salud, las finanzas, la atención crónica, la protección social, la educación, el trabajo, la vivienda, el transporte, la información y la comunicación. Eso requerirá a su vez la implicación de los Gobiernos nacionales, subnacionales y locales, así como de los proveedores de servicios, la sociedad civil, el sector privado, las organizaciones de personas mayores, el mundo académico y las personas mayores, sus familias y amigos.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).