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11 de May de 2021

Enrique Castillo

Columnistas

Hasta luego, 'Prof'

No acostumbro a hacer panegíricos, obituarios o alabanzas “post mortem”. Las acciones y comportamientos de los seres humanos se valoran en la vida existencial terrenal y no, cuando se haya traspasado el umbral de lo desconocido.

No acostumbro a hacer panegíricos, obituarios o alabanzas “post mortem”. Las acciones y comportamientos de los seres humanos se valoran en la vida existencial terrenal y no, cuando se haya traspasado el umbral de lo desconocido. Pero la historia corrige rumbos y orienta otras direcciones.

Es cierto, me rebelaba, y nunca pensé en realizarlo, pero el deber, obligación y compromiso llaman. Más cuando esa obra de vida está ligada a mi accionar vivencial de formación juvenil estudiantil. Un impulso interior profundo impele a rectificar y tomar la pluma (ahora la computadora), quizás una deuda impagable de reconocimiento y gratitud me obliga a trazar unas líneas e ideas en el tiempo de la memoria, en torno al siempre Maestro.

El año 2020 será memorable e histórico, por la pandemia de la COVID-19, coronavirus y todas las connotaciones. Igualmente, por la partida hacia lo ignoto de numerosas personas de renombre, tanto nacional como internacional, así como ciudadanos comunes que transitaron por la Tierra.

Uno de estos seres humanos sencillos, pero de carácter recio y de formación humanista, quizás por su condición de esos educadores y forjadores de juventudes, fue el profesor Carlos Arrieta de la Hoz, exrector del Instituto Nacional de Panamá, cantera inagotable de rebeldías, crisol de la nacionalidad panameña, aun en estos tiempos de degradación, oscurantismo y mediocridad.

El profesor Carlos Arrieta de la Hoz, con errores y aciertos, representó para una pléyade y una generación de jóvenes iconoclastas, ávida de conocimientos, una fuente inagotable de enseñanzas y experiencias, durante las clases formales de Geografía e Historia de Relaciones de Panamá con Estados Unidos, que impartía en el aula de clases o con su manera característica, en los pasillos, corredores, vestíbulo y cafetería del viejo nido.

Sus conocidas frases “Yancofilo” o “Cocacolizados” (haciendo alusión a la influencia extranjerizante de la bebida efervescente, elaborada con agua, ácido carbónico y azúcar norteamericana) y con ello la intromisión permanente del coloso del norte en nuestro país. Dichas expresiones eran frecuentes y comunes en las numerosas y amenas conversaciones, entusiasmando a los contertulios, imberbes casi todos, en medio de bromas y chanzas, pero firmes en sus convicciones patrióticas y nacionalistas.

En la lucha generacional por la soberanía nacional, el rescate y recuperación del enclave colonial, participó activamente y estuvo presente. Allí está el 9 de Enero de 1964 y otras jornadas anteriores.

Compartimos largas conversaciones, escuchando al Prof. en el Nido de Águilas y en los últimos años, frecuentábamos su hogar, escuchando sus sabias palabras. Incluso nos unieron otros lazos amicales más profundos.

Nos decía Carmen, su hija, pues estuvimos atentos, mi esposa y yo, de las dolencias que lo aquejaban, que casi hizo el recorrido final, acercándose al 8 de diciembre, cuando fallece su abnegada esposa, la Prof. Magda, varios años antes, para encontrarse juntos siempre. Allá deben estar en algún lugar del cosmos, discutiendo sus clases de geografía y prolegómenos nacionales.

Nos queda el legado, recuerdos, ejemplo de vida, para una bandada de Aguiluchos y demás personas que conocieron de sus afanes e inquietudes, así como muchos panameños anónimos que también siembran luces de esperanzas y han partido, el profesor Carlos Arrieta de la Hoz, deja una estela y un camino a seguir, en esa constante y perpetua senda de lograr mejores días para Panamá.

Y, como dicen tantos: “se nos adelantó en el viaje” inconmensurable, sin retorno, pero continuaremos esa senda trazada.

Hasta luego y pronto, Prof., en algún momento nos encontraremos. La historia recogerá, si es cierto en su caso, las palabras de Emerson, en el frontispicio del plantel: “Solo los que construyen sobre ideas, construyen para la Eternidad”.

“TODO POR LA GLORIA INSTITUTORA”.

(*) Ingeniero agrónomo, Aguilucho de la Promoción 1972, próximos a cumplir 50 años de graduación.