17 de Sep de 2021

Julio César Caicedo Mendieta

Columnistas

Israel y Palestina: ¿cuándo acabará el conflicto?

“En cuanto al añejo conflicto palestino-israelí, no le doy la razón a ninguno de los dos, porque parecen animales, con acciones casi que iguales a otras regiones menos civilizadas […]”

“Cuando el amor de los palestinos por sus hijos sea más grande que el odio que le tienen a Israel, acabará el conflicto”, esta cita corresponde, más o menos, a palabras de Golda Meir, política, diplomática y estadista, quinta primera ministra de Israel.

Golda Meir fue una rusa-judía de mucho carácter e inteligencia, nacida en Ucrania, que en l969 ocupó el cargo de primera ministra del Estado israelita, fundado en 1948, en el Medio Oriente y el mar Mediterráneo, considerado la Tierra Santa bíblica.

En cuanto al añejo conflicto palestino-israelí, no le doy la razón a ninguno de los dos, porque parecen animales, con acciones casi que iguales a otras regiones menos civilizadas con precedentes de genocidios y masacres horrendas.

Voy a leer más sobre la historia de estos pueblos, particularmente en el Viejo Testamento, para tener mejores conceptos. Pero Urusalim, como se llamaba esta región de Canáan 3000 años antes de Cristo y luego Palestina, se ha convertido en un panal de miel peligrosísimo que mantiene involucradas a tres religiones: musulmanes, cristianos y judíos. Los musulmanes y judíos se matan por tierras y costas, de manera que en esta guerra excluimos a los cristianos, porque de ese lugar santo solo nos atrae el nacimiento de nuestro DS, el recorrido de nuestro DS por 33 años y luego el calvario en el Gólgota. Que, si la luz del mundo hubiese decidido nacer en Panamá, no tuviésemos vela en ese entierro, solo problemas de hurtos como los de la corona de espinas, el manto sagrado y los maderos de la mismísima cruz, más uno que otro problemita con los gunas y políticos, que, hasta la fecha, no han dejado de robar unos, y otros, botan las medicinas que les da el Minsa, menos los bonos, el mentolado y el alcohol.

Por ahora, como yo nací para ser feliz, pobre y ocupado, después de revisar las cifras aproximadas de muertos palestinos por el conflicto desde 1948 para acá, para no perder el poco tiempo que me queda alimentándome sanamente con yuca, plátano chino, frijoles y miel de abeja, creo que preferiré archivar este tema, al igual de otro que me aburre hasta la médula, me apartaré pues, también de todas las letras, conversaciones y sucesos acerca de Cuba, Venezuela y Nicaragua, por ser dogmáticos adoctrinados, necios y ateos adoradores de hombres.

Miren, cada vez que los árabes palestinos tiran lánguidos y nada efectivos “cohetes” a Israel, estos los masacran con sus modernos aviones de combate… ¡Claro!, cabreados y tienen que matar gente inocente, porque los líderes huyen despavoridos a tiempo o se meten en huecos profundos. Y luego de un par de años, cuando necesitan prominencia, vuelven como los puercos a jalar las tripas con la misma vaina. Por ahora, veo que el único lugar en donde no pelean los árabes palestinos con los israelitas es en la Zona

Economista, escritor costumbrista.