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- 28/05/2019 02:03
¿Cómo ayudar a nuestro moribundo sector agropecuario?
No hay que ser economista y mucho menos ingeniero agrónomo para conocer el tamaño de la crisis que atraviesa nuestro sector agropecuario, ampliamente definida por los que participaron en las elecciones. Urge meterle la mano a un sector que, por diferentes razones, ha ido decreciendo enormemente, lo cual afecta a una gran parte de nuestra población alejada de las urbes metropolitanas y afecta dramáticamente nuestro desarrollo económico. La inmigración hacia las ciudades no aguanta más y profundiza más la pobreza y la miseria de las áreas donde se ubican quienes vienen del campo a buscar mejores días.
Conversando con el amigo Jorge Urdaneta, de los tantos venezolanos que se sienten con energía y entusiasmo para ayudar a reactivar tan importante sector de nuestra economía, porque nos han convertido en su segunda patria, me hablaba de lo que hicieron en el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Se fundó el Banco de Crédito Agrícola, con gran apoyo internacional (BID) en lo tecnológico y lo económico. Era un banco de segundo piso (de esos que no atienden por ventanilla) que utilizaba fondos públicos y privados para juiciosamente prestarlos al sector agropecuario a través de la banca privada, haciéndose el mismo responsable del 40 % del préstamo si la operación fracasaba.
Eso abrió la posibilidad de que los bancos, poco dados a facilidades crediticias a lo agrícola, ante esas garantías, abriera sus puertas al sector. En Panamá el banco que más apoyó al sector agropecuario fue el Chase Manhattan Bank incorporando en sus filas a ingenieros agrónomos de la talla de Luis H. Moreno, Olegario Barrelier y Eudoro Jaén, entre otros.
Me puso como ejemplo lo que se puede hacer con las riberas de los ríos panameños, sobre todo Chiriquí, Coclé y Veraguas, aptos para establecer en ellos sembradíos de rendimiento rápido por su cercanía al agua. Esa iniciativa del presidente Pérez promovió que empresarios extranjeros, junto con socios locales, caso del canario Enrique Fraga Afonso, fundaran Agroisleña, exitosísima empresa que adquiría gran parte de la producción nacional y facilitaba tecnología a sus clientes. Expropiada por Chávez en 2010, esta desapareció. Fue tal su impulso en la agricultura y la ganadería que crearon su propio sistema de microcrédito, lo cual impulsó más al sector incorporando a pequeños propietarios.
La posición del nuevo Gobierno frente al tema abriga esperanzas, porque está consciente del gran valor que le podría brindar al país su pronto desarrollo, enfrentando con programas sencillos de ejecutar una mejor política agropecuaria. La experiencia del nuevo presidente en el campo será de mucho valor. En 1986, la entonces Asamblea Legislativa, a propuesta del legislador Hugo Torrijos y el apoyo de legisladores de todos los partidos, aprobamos ley que obligaba a hoteles y restaurantes a ofrecer frutas frescas panameñas. Antes lo que había era fruta enlatada importada. Ahora no solo tenemos esa posibilidad, sino que las frutas panameñas se han convertido en un importante rubro de exportación que, con tecnología y financiamiento, podría multiplicarse.
Una de las promesas el plan de Gobierno que me atrae es la de ‘Estudiar sin Hambre', para lo cual se reforzará el sistema de los comedores escolares con la mayor cantidad de productos nacionales, programa que ojalá comience a manejarse con transparencia, porque lo que está en juego es la mejor salud de los infantes.
Cada vez vemos que es mayor la deserción escolar, los fracasos, la mala educación que se imparte, pero nos olvidamos de la importancia de que el niño, para que pueda asimilar mejor lo que se le enseña, debe tener el estómago lleno. Así evitaremos que, al graduarse, si es que llega a hacerlo, al preguntarles que saben hacer, no respondan con un ‘de todo', cuando al final veremos que es ‘nada o muy poco' lo que aprendieron.
Hay muchos productos nacionales que se pueden exportar, para lo cual hay que dotar de la tecnología y la experticia necesaria para lograrlo.
Años atrás, conocí del porqué el Perú exporta espárrago hacia el oeste norteamericano. Por su diferente clima, envía ese costoso producto cuando en esa área de Estados Unidos no se cosecha. Debe haber muchísimos ejemplos como ese.
Si todo lo relacionado a este importante renglón de la economía se maneja con transparencia y con alto grado de tecnología, seguro estoy de que pronto Panamá podrá colocarse a la vanguardia en la producción agropecuaria y agroindustrial. Tenemos la diversidad de clima que nos hace fuertes frente a los demás, sobre todo contamos con los mejores hombres en el sector para revivir nuestra agricultura.
ABOGADO