• 11/06/2023 00:00

Calidad de la atención en salud: materia pendiente

“Nuestro objetivo debe ser satisfacer a todos los ciudadanos, sin importar su poder adquisitivo, a través de servicios excelentes en el sistema público de salud, [...]”

A pesar de tener disponibles una buena cantidad de documentos producto de acuerdos alcanzados en diversas mesas de concertación nacionales e internacionales, hemos avanzado poco en la consecución de Cobertura Universal en sus tres dimensiones _acceso universal, cobertura universal de las prestaciones y calidad universal_ para todos en todos los lugares.

Nuestro sistema de salud se caracteriza por tener altos niveles de segmentación y fragmentación, lo cual genera dificultades en el acceso a servicios de salud de calidad, compromete los resultados de salud, y favorece un uso irracional e ineficiente de los recursos disponibles y una baja satisfacción de las personas con los servicios recibidos; como lo demuestra el difícil camino que deben recorrer los panameños y panameñas humildes _que no pueden acceder al sector privado_ para obtener un diagnóstico y tratamiento oportuno, integral y de calidad a sus dolencias de salud.

Dicho lo anterior, le dedico el resto de esta columna a ofrecer algunos argumentos sobre el significado de la calidad de la atención en salud, y qué hacer para alcanzarla, a fin de que las actuales autoridades, así como los aspirantes a la silla presidencial o al hemiciclo legislativo, retomen con entusiasmo el compromiso de brindar los servicios de salud con eficiencia, calidad y calidez, en beneficio de la población asegurada y no asegurada.

En ese sentido, nos recuerda la OPS que, la calidad de la atención en la prestación de servicios de salud se define como la atención centrada en las personas, las familias y las comunidades, con niveles óptimos de seguridad, efectividad, oportunidad, eficiencia y acceso equitativo como atributos. El logro de estos atributos viene determinado por la disponibilidad de los servicios y su adecuada organización y gestión. Mejorar la calidad de la atención en la prestación de servicios de salud exige la transformación y el fortalecimiento de los sistemas de salud.

Por su parte, el “Documento de Marco Sectorial de Salud” del BID nos informa que, en América Latina y el Caribe, 70 % de las muertes excedentes que podrían haber sido evitadas con una adecuada atención de salud se deben a una baja calidad de la atención (para nuestro país se reportaron 64 %), mientras que 30 % se deben a la falta de acceso a la atención”.

Ante esta situación es obligatoria la pregunta: ¿qué podemos hacer para mejorar la calidad de la atención en salud? Aunque existen disponibles una buena cantidad de metodologías y herramientas para este fin _todas conocidas por los expertos panameños en el tema_, considero apropiado concluir este artículo con las cuatro acciones universales que recomendó hace cinco años “The Lancet Global Health Commission”, dirigidas a elevar la calidad de la atención en salud en todo el sistema sanitario.

Para comenzar, es obligatorio que nuestras autoridades de salud se enfoquen en la búsqueda de la calidad, adoptando una visión compartida de la atención de calidad y estableciendo una estrategia clara para alcanzarla, incluyendo regulaciones estrictas y promoviendo el aprendizaje continuo.

Asimismo, es imprescindible rediseñar la prestación de servicios de salud para optimizar los resultados sanitarios, en lugar de enfocarse únicamente en el acceso geográfico a dichos servicios. La atención primaria debe abordar una amplia gama de problemas de baja urgencia, mientras que los hospitales o centros especializados deberían tratar situaciones que requieran conocimientos clínicos avanzados o que conlleven riesgos de complicaciones imprevistas.

Además, es necesario llevar a cabo una transformación en nuestra fuerza laboral sanitaria, asegurando que esté compuesta por profesionales competentes y éticos. Esto implica proporcionar una educación clínica sólida, ofrecer cursos de formación en ética y cuidados respetuosos, y brindar un mayor apoyo y respeto a todos los empleados para que puedan ofrecer la mejor atención posible.

Es crucial que tanto nuestras autoridades como la sociedad civil transmitan la importancia de exigir calidad en los servicios de salud. Empoderar a la población para que demande una atención de alta calidad y responsabilice a los sistemas de salud, lo cual fomentará la búsqueda activa de cuidados de calidad y contribuirá a mejorar la atención sanitaria en general.

Para concluir, subrayo que la transformación de nuestro sistema de salud hacia uno de alta calidad, que mejore la salud y genere confianza y beneficios económicos, es una decisión política. Tenemos los documentos y acuerdos para saber qué hacer y cómo hacerlo, así como los recursos financieros para invertir en un sistema de salud de calidad. Y no olvidemos que, mejorar la calidad de la atención requiere de sistemas de información y de vigilancia para la salud que incluyan procedimientos normalizados de trabajo, a fin de notificar eventos relevantes para la calidad y seguridad de la atención, la gestión de reclamos y la realización de encuestas de satisfacción.

Nuestro objetivo debe ser satisfacer a todos los ciudadanos, sin importar su poder adquisitivo, a través de servicios excelentes en el sistema público de salud, respaldados por indicadores verificables de equidad, eficacia, eficiencia, calidad y calidez.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Lo Nuevo