• 18/06/2009 02:00

La Cinta Costera, modelo paisajístico

La ribera marina de la ciudad capital ha sido la atracción de propios y extraños, de allí que en los primeros años de la década de los 5...

La ribera marina de la ciudad capital ha sido la atracción de propios y extraños, de allí que en los primeros años de la década de los 50 las autoridades de turno decidieron aprovechar el área para construir una vía extensa y que contribuyera a despejar el tránsito vehicular para el presente y el futuro.

Fue así como en 1954 se inauguró la avenida Balboa, con el complemento del malecón, obras que en su momento le dieron una visión de innegable modernidad a la metrópoli.

El tiempo transcurrió y al llegar la década de los 80 empezaron a circular las ideas de una magna obra que rejuveneciera el sector, además de fortalecer la imagen de una nación en prosperidad, porque era y es Panamá. Los años ayudaron a madurar las iniciativas y así al arribar 1997 se dio a conocer el estudio llevado a cabo por el Ministerio de Vivienda, a través del Plan de Desarrollo Urbano del Área Metropolitana del Pacífico y el Atlántico y del Sistema de Espacios Abiertos, en el cual descollaba la Cinta Costera.

Dicho Plan comprendía el ordenamiento del área metropolitana desde Capira hasta Pacora, proyecto orientado a llevar beneficios a la ciudadanía que clamaba por espacios abiertos, especiales para lograr el esparcimiento clave en las urbes que, como la nuestra, acoge a más de un millón de habitantes (sumándole a los residentes del distrito de San Miguelito).

La Cinta Costera es uno de los megaproyectos que dejará como herencia para la posteridad la administración del presidente Martín Torrijos.

Desde nuestro punto de vista, independientemente de la inversión, la cual ha contribuido a generar más de tres mil plazas de empleos, esta obra es el regalo que se merece el pueblo panameño, sobre todo aquel que procede de los sectores más humildes, porque ahora podrá ir a disfrutar, con un mínimo de gasto personal, a un lugar amplio, seguro y sano.

Esta obra incluirá parques, ciclovías, puentes peatonales, los dos viaductos elevados, así como los necesarios estacionamientos. No faltarán las plantas ornamentales que contribuirán a purificar el aire, así como a complementar el paisaje citadino, pero, sobre todo, a rejuvenecer el entorno.

Nos atrevemos a asegurar que estos kilómetros que se extienden desde el Mercado de Mariscos hasta el monumento a la madre, en Paitilla, motivarán a los artistas, a los fotógrafos profesionales y aficionados, a captar cada espacio e inmortalizarlo en sus cámaras o lienzos.

Los panameños y panameñas nos debemos sentir orgullosos de que nuestra capital se ha desarrollado pegada al mar, con sus innumerables ventajas, por lo que al igual que otras ciudades como Niza, Copacabana, La Habana, y Guayaquil, por mencionar algunas, tenía derecho de lograr beneficios de esta bendición que le otorgó la naturaleza, de allí que la construcción de la Cinta Costera es el respaldo para el presente y el futuro.

El próximo domingo 21 de junio, cuando se realice la ceremonia especial para abrir el paso por esta obra, se escribirá una nueva historia de la evolución de la ciudad de Panamá y todos, los que estamos a favor y los que estén en contra, tendremos que reconocer que aquí, como en el tema de la ampliación del Canal, hemos contado con proyectos de Estado.

-El autor es presidente de la Asamblea Nacional.rrodriguez@asamblea.gob.pa

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