• 15/03/2012 01:00

Humberto Ivaldi: ‘la poesía en el color’

H ace poco llegó a mis manos la obra cumbre de nuestro compatriota Toti Suárez (Luis Gaspar Suárez Sierra) sobre el malogrado pintor pan...

H ace poco llegó a mis manos la obra cumbre de nuestro compatriota Toti Suárez (Luis Gaspar Suárez Sierra) sobre el malogrado pintor panameño, hijo de Santa Ana, del arrabal, de Panamá. Obra cumbre, porque ya ha escrito otras.

Este trabajo demuestra total dedicación, rigor investigativo y amor. Digo total dedicación, porque pareciera que Toti empezó a gestar este libro desde su infancia, dada su relación familiar con el artista. El libro demuestra una exhaustiva colección de todo tipo de información recopilada con paciencia increíble junto con los comentarios adjuntos, ya sea del autor u otras personas familiarizadas con el tema. Cada comentario, foto, retrato, está sustentado con recortes de periódicos de la época, nacionales o extranjeros. Él ha tenido que hurgar en casas de familia, en museos, en Europa, cualquier dato que pudiera ayudarle en esta obra. Tenemos copia de cada boceto, pintura y detalle de la corta vida de Ivaldi.

Para los jóvenes panameños es un libro cargado de historia nacional: hay recortes de periódicos que cesaron su tiraje, de otros que sobreviven, todo saturado con personajes de la época que evocan un pasado lleno de vida de los tiempos del pintor en particular y de Panamá en general.

Para los no tan jóvenes, no es solo un recuento de la vida del inmortal pintor. Es un recuento del Panamá que se fue, del que el artista fue parte importante. En el texto aparecen, llenos de vida como en un video surrealista, reconocidos personajes (Rogelio Sinán, Stella Sierra, Álvaro Menéndez Franco, Nacho Valdéz, Federico Carcheri, Roberto Lewis...) y nos transportamos a los problemas vividos ayer. Con nostalgia leemos sobre cosas hoy desaparecidas, y con tristezas otras que perduran, como por ejemplo, lo difícil que es para la cultura llegar a la médula del panameño.

Por eso comenté anteriormente que el libro demuestra rigor investigativo. Además de recortes de periódicos, tenemos copias de cartas, escrituras, documentos oficiales, páginas de libros, y fotos. No hay duda de que todo lo que aparece ahí es lo cierto, nada es ficción. Lo bueno, lo malo, lo feo de la vida nacional y del pintor están plasmados en estas 403 páginas, lo que nos ayuda a evocar y para otros, recordar, un pasado que quizá no sea tan lejano, pero que se fue para siempre.

Cuando comenté sobre el amor que se ve en toda la obra, me refiero a que el autor no sólo conoció al artista totalmente (fue su sobrino), sino que también amó su obra, sus desasosiegos, su vida en general. Si no hubiera sido así, ¿quién otro emprendería esta biografía, si no hubiera sido por amor? El costo del libro no compensa el empeño que el autor puso en su creación. En cada página vemos que Toti Suárez ama la pintura (además de la de Ivaldi) y conoce su impacto como expresión artística en Panamá. Es así que conocemos los sinsabores que pasó Ivaldi durante su corta vida, una constante lucha, no sólo por la supervivencia propia, sino también por la de su arte. Y así ha sido para la mayoría de muchos artistas: vicisitudes; pues, tal parece que los dioses del Olimpo a veces juegan malas pasadas a los artistas en todas sus expresiones.

La presentación del libro es de primera. Letras claras, papel fino, fotos nítidas, que nos ilustran el genio de Ivaldi; todo en medio de una atmósfera histórica que hacen, en mi opinión, una obra que debe recomendar el Ministerio de Educación, no sólo por su contenido artístico, sino también por su valor histórico.

JUBILADA

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