Las afectaciones, provocadas por lluvias inusuales y fuertes vientos que impactaron principalmente el norte y el centro del país, han dejado daños considerables...
- 20/04/2012 02:00
El Darién que se nos va
El Darién que me cautivó mucho antes que llegara a conocer sus calles de tierra, sus trochas, sus trillos, sus costas, sus ríos navegables, con sus pueblitos de negros y de indios, fue el Darién de ‘Incidente de Cumbia’ el del bullerengue, el del tapón de árboles que no deja que la carretera Interamericana continúe a través de las Américas, ese Darién del salón de clases, el Darién que se respiraba en el muelle fiscal, el Darién que se comía en los plátanos de Sambú, el Darién de Arcadio Molinar en su inolvidable canción de los 70, en donde nadie sabía por qué Checa sufría al perder la reina del mar, el Darién de las clases de historia donde Vasco Núñez de Balboa se enamoró y Pedrarias fundó una ciudad, el Darién de las noticias que le llaman ‘la provincia olvidada’, el Darién deportivo que le da puntos a los demás equipos en el béisbol, el Darién del señor Melo, que becado estudio en Inglaterra, ese era mi Darién.
Cuando lo conocí navegando sus costas, sus ríos, caminando sus caminos, sus trochas y sus trillos, encontré ese Darién autóctono, con sus grandes hombres y mujeres, con su población indígena, con sus colonos y los paisas de visita; no había guerrilla, guerrilleros ni droga, solo había un territorio ávido de escuelas, hospitales, con ganas de vías de comunicación modernas, con ‘una boca de jaque’ único lugar luego del Canal de Panamá que requería de prácticos para entrar embarcaciones. Un sorbo de café, un pescado sancochado o frito y la brisa de monte, era suficiente para querer volver, aun sin ver la luna de marzo ni la puesta del sol desde cualesquiera de sus elevaciones.
Se nos acabó Darién, provincia más grande que la república del Salvador, decía mi tío Pacífico, se nos perdió el Darién antes de conocerlo. No es como dicen la noticias, ‘Provincia olvidada’, en realidad es provincia ignorada, se ignora su gente, su ganadería, su agricultura y se ignora la tala de sus árboles.
Nos dijeron ‘la guerrilla llegó’ —Quien nos cuida dice: ‘nada pasa, todo está bien’, pero tienen más retenes que un estado de sitio, más retenes que en una zona de guerra, tenemos policías soldados que, vestidos con uniformes bonitos, abrazando armas de guerra, nos sonríen y nos piden cédula, nos revisan el carro, nos escudriñan y sin más que con un ‘gracias’ nos dejan pasar. Yo me quejo, varios nos quejamos; sin embargo, más allá de ese reten hay otros retenes, que no dejan pasar comestibles, ni combustible, pues se sospecha que sean para la guerrilla. Que un abogado me diga, que alguien lo diga, ¿es que no hay derecho a que un campesino, un indígena, un colono compre 100 libras de arroz para su tienda y vender, o para su consumo de tres meses? ¿Qué no pueda llevar 50 galones de gasolina, para su bote? Yo aun no he visto un supermercado en Sambú, en Manené, en Paya, en Púcuro, en Cana, no he visto tampoco estaciones de gasolina. Digamos adiós al turismo en Darién.
Nos estamos equivocando y estamos haciendo del Darién un sitio inseguro, por aplicar tanta seguridad, la única voz del Darién es una precaria estación de radio, que lleva por nombre ‘Voz Sin Fronteras’, no hay reten que detenga sus palabras, pero quizás pronto se le pondrá. Si usted no conoce el Darién, atrévase y venga a conocerlo, un reten más, un reten menos no debe ser impedimento para que usted pueda conocer lo mucho que ofrece una provincia que ha sido ignorada.
*EXPLORADOR.