Las afectaciones, provocadas por lluvias inusuales y fuertes vientos que impactaron principalmente el norte y el centro del país, han dejado daños considerables...
- 03/12/2014 01:00
Esto explica muchas cosas
Casi a diario los panameños nos estamos atragantando en el desayuno con nuevas revelaciones sobre los descomunales incrementos de patrimonio de altos funcionarios del Gobierno que acaba de terminar su período. Y, muy recientemente, con revelaciones de un testigo protegido, ha comenzado a destaparse la cloaca del cómo esquilmaron el erario. El caso del repentino y sorpresivo enriquecimiento del exdirector del Programa de Ayuda Nacional (PAN) es uno de los varios escándalos destapados recientemente que apuntan a funcionarios que abusaron de su poder para desviar recursos públicos hacia bolsillos privados.
El ‘modus operandi’ era el de las contrataciones de obras, servicios o bienes, con exorbitantes sobrecostos muy desconectados del valor de mercado de lo contratado. Y hay graves indicios de que lo que está saliendo a luz pública sobre el PAN no es siquiera la proverbial ‘punta del iceberg’ del desgreño de las finanzas públicas a que se sometió al país el último quinquenio.
Pero el que hubiera desfalcos millonarios no ha sido sorpresa, sino solo para los muy despistados. Tal como nos ocurrió en junio de 1987, cuando el excoronel Roberto Díaz Herrera, el ‘insider’ de aquel entonces, decidió cantar las bellezas del régimen militar (lo único novedoso quizás fueron los detalles y el alcance, pero la naturaleza en sí de la podredumbre que el excoronel reveló no era secreto para nadie en este país, salvo para los que estaban cegados por voluntad propia); pues, del mismo modo ahora, desde bien temprano en el Gobierno del cambio se hizo evidente que estábamos ante un saqueo masivo y sistemático al erario. Sin embargo, hasta hace muy poco tiempo, muchos o lo negaban, o peor, restaban importancia a los señalamientos de malversación, indicando simplemente que ‘todos los Gobiernos anteriores hicieron lo mismo’. ‘Ellos roban, pero hacen’, decían.
Lo que no entienden quienes así pretenden justificar el desfalco al erario es que en realidad los políticos corruptos no es que hacen, a pesar de robar, sino que roban precisamente, porque hacen. El que quiere apropiarse indebidamente de fondos públicos, no puede simplemente girarse cheques a sí mismo. Así no es como funciona la corrupción de funcionarios. El ‘modus operandi’ típico, no del Gobierno del cambio, sino de los políticos corruptos de Panamá, de siempre y de todas partes, es el de otorgar contratos con sobreprecios a allegados y socios, con los que de antemano se ha pactado una comisión por la adjudicación del contrato. Hay otros mecanismos, pero el más simple es el ya mencionado. Por lo que no es una coincidencia que sean los Gobiernos que más gastan, precisamente los que más roban. Para grandes coimas, se requiere hacer grandes obras.
El afán por contratar megaproyectos de toda clase, y aumentar, como lo hicieron, el gasto público en todos los ramos, era requisito ‘sine qua non’. Y a mayores los montos involucrados, más fácil para el corrupto es cobrar comisiones irregulares (coimas) a los beneficiados con los contratos estatales.
Esto explica también el porqué el Gobierno del cambio estuvo siempre tan afanado en aumentar las recaudaciones tributarias por medio de mecanismos claramente confiscatorios, como los avalúos inmobiliarios a precios de mercado, que amenazaron (y siguen amenazando, ya que la norma legal respectiva no ha sido derogada) a la clase media con tener que vender sus residencias para poder pagar el impuesto de inmueble, tasado sobre valores que ninguna conexión tienen con la capacidad de pago de sus propietarios.
Ojalá aprendamos la lección. Cuando un Gobierno quiere gastar a manos llenas, la historia nos dice que es porque alguien quiere llenarse los bolsillos.
ABOGADO