• 23/04/2012 02:00

Hemos fallado

Los últimos acontecimientos que nos han sacudido me convencen de que hemos fallado con esta generación. No hemos inculcado amar a Panamá...

Los últimos acontecimientos que nos han sacudido me convencen de que hemos fallado con esta generación. No hemos inculcado amar a Panamá, sino más bien, a saquearla. La patria sirve sólo para saqueo. No queremos a nuestra patria para nada.

Por décadas hipócritamente nos hemos estado dando golpes de pecho con seudopatriotismo... Pero la patria no es solo el Canal de Panamá. La patria son ‘muchas cosas bellas’, como dice la canción del salsero. Y no estamos cuidando para nada esas cosas bellas... viejas o nuevas.

Sólo a un apátrida se le ocurre robarse una bandera, ¡reliquia de nuestros ‘pininos’ como nación! Y sucedió durante la invasión, quizá para vanagloriarse de tal hazaña. En otra ocasión, otro apátrida robó los tesoros del Museo del Hombre Panameño (entonces situado en el antiguo edificio del ferrocarril). ¿Y qué apátrida robó dos cañones, vestigios de un antiquísimo fuerte en el Atlántico, con cinco siglos de antigüedad, para venderlos como hierro viejo? ¿A qué otro apátrida se le ocurrió decir, cuando nos amenazaron con sacar el Casco Viejo de la distinción de ser Patrimonio de la Humanidad, que ese es problema de ellos? Todos estos apátridas tuvieron un maestro, en su hogar o fuera de él. Y ese maestro ha fallado. Hemos fallado.

Recordemos al Parque Natural Metropolitano: se le eliminó gran parte de su terreno, el que abastecía de agua a sus criaturas, para cambiar la ruta del Corredor Norte por una más dañina, con bendición y beneplácito del presidente de entonces...

Y hablando de nuestros recursos naturales, hay multitudes de apátridas soñando con ver a nuestros bosques convertidos en feísimas junglas de rascacielos —y se dedican ferozmente a tratar de cambiar las pocas leyes que aún se respetan y así acomodarlas para saquear legalmente.

Hubo apátridas contra la lucha de los indígenas, (últimos guardianes de nuestros ríos y bosques que quedan). He oído a cristianos académicamente ‘educados’ decir que nuestros aborígenes son ¡unos vagos dignos para sacarlos de donde están! No saben que nunca podremos pagar la deuda que tiene el cristianismo con los aborígenes americanos, pues éste sólo buscó exterminarlos, despojarlos de sus tierras, su cultura y su salud en el nombre del Señor (¿Dinero?). Sólo un apátrida piensa que estorban para el progreso... Parece que hasta el Gran Maestro falló.

Y ni hablar de nuestras entidades encargadas de velar por nuestros bienes. Un periódico publicó que la ANAM tenía su negocito de venta de NUESTRA madera cocobolo —que está en extinción—. Sus administradores tuvieron un maestro que falló en inculcarles lo ético, lo correcto, lo honrado.

Hace poco se denunció el robo de piezas históricas de la Basílica de Natá. Todo esto indica desamor por Panamá.

Nuestros gobernantes apátridas regalan nuestros recursos mineros —que en realidad no necesitamos explotar, ya que recibimos todas las desventajas— y ceden nuestras paradisíacas playas a extranjeros millonarios y de paso aprovechan para ensuciarse las manos con extrañas transacciones de ultramar... El pueblo, entre tanto, no tendrá derecho alguno de disfrutarlas, porque se le desaloja, aunque tuviera legítimos derechos.

Y el colmo han sido los escándalos recientes a nivel internacional, involucrando a nuestros gobernantes...

¿Nuestros alumnos NO aprendieron que la patria se quiere para bien? ¿O es que estamos tan plagados de extranjeros, que sólo desean exprimirnos lo poco que nos queda de esta patria tan pequeña por el ‘vil’ metal y les permitimos todo?

No hemos podido enseñarle a la juventud que la patria no sólo es el Canal, ni el crecimiento económico, ni rascacielos antiestéticos, ni celulares todopoderosos... ‘Es muchas cosas bellas’. Y hemos fallado en enseñarlas.

JUBILADA

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