• 01/07/2015 02:00

El inicio de la segunda legislatura

‘Ojalá esta segunda legislatura marque un antes y un después por la calidad de su trabajo y el grado de confianza que inspire'

Las actividades que hoy se realicen en el Palacio Justo Arosemena, que marcan el inicio de una nueva legislatura —las dos sesiones anuales de cuatro meses cada una— deberían concitar la atención de quienes tienen interés en observar la marcha de los asuntos relacionados con la cosa pública. Algunos pueden considerarlos ‘cuestión de políticos' para descartarlos con desdén como un sainete lejano; pero es un acto significativo para la vida nacional, porque reafirma la estabilidad política que necesitamos. A todos nos corresponde mantenerla, porque no existe alternativa viable.

La atención estará concentrada en el mensaje a la nación que dirigirá el presidente de la República.

Será un mensaje especialmente importante, porque ya no serán manifestaciones de un candidato en busca del favor del votante ni de un mandatario recién instalado que aún no ha ocupado la silla presidencial en el Palacio de las Garzas. En esas ocasiones puede desbordar un torrente de buenas intenciones, propósitos y deseos que nazcan del propio idealismo que lo haya impulsado en el ámbito político.

Pero esta vez, después de doce meses de confrontar la dura realidad de muchas necesidades, de recursos limitados y de impaciencia de la gente, es de esperar que el contenido del discurso sea cavilado y meditado. Ya conoce las fortalezas y debilidades de sus herramientas de trabajo, del grupo que lo acompaña en la administración de su Gobierno, y de los recursos con que cuenta para enfrentar los retos que se planteó en campaña electoral.

Por su carácter, me atrevo a vaticinar un mensaje mesurado, ausentes los insultos y amenazas del pasado reciente. Sin el lenguaje prosaico que deslucía la solemnidad del acto.

Como a muchos, me gustaría escuchar del presidente, más que un recuento de logros de sus primeros doce meses —que están a la vista de quienes los quieran ver— su visión para el futuro y las políticas de Estado que se propone implementar cuando ya conoce la realidad del país y lo que es factible.

Pero, por otro lado, tan importante como el mensaje del presidente de la República en el acto de la fecha, es la conducta de los diputados y las intenciones que ella refleje. ¿Qué acciones concretas emprenderán los diputados para reconstruir la imagen tan deteriorada que heredaron del quinquenio pasado? Quedaron valiosos proyectos de ley en el tintero sin discutir. Hay temas adicionales que la sociedad exige sean aprobados y se mantiene en permanente estado de alerta; son harto conocidos y se pueden citar algunos: la antiblindaje, las reformas electorales para asegurar procesos transparentes y justos, la desinfección del sistema de contrataciones públicas, la Ley de Descentralización Administrativa, el análisis responsable y profundo del presupuesto del Estado para el 2016. Y, aparte de legislación pendiente: el juzgamiento de magistrados de la Corte y la fiel fiscalización del cumplimiento de las políticas y obras que proponga el Ejecutivo y apruebe la Asamblea, función ésta que redunda en una valiosa contribución al buen Gobierno que todo Panamá desea.

Durante los cinco años que pertenecí a ese cuerpo colegiado insistí en la necesidad de registrar la votación de cada diputado mediante el sistema de votación electrónica que dejaría plena constancia de cada voto emitido. Pero se retiró el que tímidamente intentaron instalar en el 2004 y ahí quedó todo. Insisto en que el electorado de cada circuito tiene derecho a conocer la manera específica como su diputado ejerció su voto cada vez.

Ojalá esta segunda legislatura marque un antes y un después por la calidad de su trabajo y el grado de confianza que inspire.

EXDIPUTADA

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