La exmagistrada colombiana habla sobre el rol de contrapeso del periodismo, el derecho al olvido, reformas constitucionales y los desafíos de nuevas tecnologías...
- 03/09/2009 02:00
El cambio llegó a Japón
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Agrega La Estrella en Google ↗️El fenómeno Yukio Hatoyama sacudió Japón con más fuerza que sus repetidos terremotos. Este disidente del histórico Partido Liberal Demócrata (PLD) logró que su joven agrupación política —con solo 11 años de formada— impusiera el bipartidismo y acabara con las dinastías políticas enquistadas en el poder desde 1955.
Hay quienes buscan paralelos entre el discurso de cambio de Hatoyama y el del presidente Barack Obama. Un cambio que en el caso japonés es un desafío, debido al carácter conservador de un electorado anclado en la tradición y las afinidades ideológicas del Partido Democrático de Japón (PDJ) de Hatoyama y el PLD. Obama, en la reforma del sistema de salud, ha demostrado que una cosa es hablar de cambios y otra hacer que sucedan.
Si bien Hatoyama tiene mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado, debe moverse rápido para no frustrar las expectativas de la población. Tiene 10 meses, después que asuma el 14 de septiembre próximo, para legitimarse en el poder antes de las elecciones del Senado en julio próximo, en las que los liberales podrían retomar el control de la Cámara Alta. Hatoyama debe demostrar que realmente puede gobernar. Después de una sucesión de tres gobiernos en tres años, hay una crisis de confianza en los políticos. Los liberales, que dieron bienestar y estabilidad el país, se convirtieron en una formación agotada y sin capacidad para resolver los enormes problemas del país.
El nuevo gobierno se ha propuesto romper con el modelo centrado en las grandes corporaciones y enfocar la economía en ayudar al ciudadano. Algo que suena bien, pero que es muy difícil lograr, si se tiene en cuenta que durante casi seis décadas la economía fue manejada por políticos y empresarios que se confundían con el Estado.
Ahora la prioridad son los programas sociales para cerrar la brecha entre ricos y pobres y rescatar la golpeada clase media. El nuevo gobierno promueve un programa de subsidios, tanto en pensiones de vejez como para las familias, para los agricultores y desempleados, además de recortar los peajes a las autopistas y los costos de la educación. Propone una reforma a la seguridad social, reducir los impuestos de combustible, de consumo y de las pequeñas y medianas empresas. El fondo es reorientar la economía para que dependa menos de la demanda extranjera y más del consumo interno.
Hatoyama deberá sanear las finanzas y la economía antes de abordar planes de gasto público. Se estima que necesitará $215,000 millones hasta el 2013. Deberá frenar el desempleo cercano al 6% y lidiar con una deuda pública de $10,000 billones, dos veces el PIB de Japón. El nuevo líder se propone, además, reformar la Constitución, impuesta en 1946 por EUA, para que Japón convierta sus actuales fuerzas de defensa en un ejército con nuevas responsabilidades en el mundo. Japón ha perdido protagonismo internacional y China busca desplazarlo como segunda potencia económica mundial. Aunque sean una fantasía financiera sus programas sociales y una ilusión diplomática el distanciarse de Washington y forjar vínculos más estrechos con sus vecinos asiáticos, lo cierto es que el nuevo gobierno de Japón está empeñado en hacer realidad el cambio por el que votó la mayoría.
-El autor es periodista.d_olaciregui@hotmail.com