• 24/11/2008 01:00

Laura, por favor, quédate

En la agonía de sus días como presidente de EUA, George Bush, en buena hora, ha enviado a Panamá a su esposa Laura, y con ello nos está ...

En la agonía de sus días como presidente de EUA, George Bush, en buena hora, ha enviado a Panamá a su esposa Laura, y con ello nos está haciendo un gran favor.

Cientos de policías fuertemente armados, han aparecido en nuestras calles respaldando la propuesta de Mano dura que planteó en su discurso Juan Carlos Navarro. Qué seguridad transmitieron esas fuerzas policivas a la ciudadanía. Pero nos toca preguntar, ¿dónde están todas esas armas y agentes cuando no está en suelo patrio la esposa de Bush? ¿A qué se dedica semejante cantidad de hombres y mujeres, que no tienen presencia en la sociedad? ¿Por qué, sin esperar que Doña Laura nos visite, esas unidades no participan en operativos policiales y enfrentan al hampa que nos agobia?

Lo que es cierto es que en Panamá existe la fuerza policial necesaria para darnos protección, pero alguien impide que salga a protegernos y a cuidar las calles.

Con la llegada de Laura Bush a Panamá se incrementó como por arte de magia el número de policías en la calle. Porque, milagro, de pronto aparece una luz cegadora en el camino. Laura Bush. Creo que ahora lo que cabe es organizar una comisión que se encargue de allanar el camino cruzando las notas y comunicaciones diplomáticas del caso para lograr que la presencia de Laura Bush, y hasta la de su esposo, se haga permanente en nuestro país, a ver si el fenómeno actual de presencia policial en las calles se hace igualmente permanente y resolvemos la falta de seguridad.

Ya la administración Bush toca a su fin y a estas alturas ese matrimonio debe estar centrando sus expectativas en buscar domicilio, ya que Barack y su familia tienen su equipaje listo para entrar a la Casa Blanca. ¿Y qué mejor asunto que dedicarse a asegurarle a los panameños una vida segura, sin crímenes, sin robos, sin asesinatos y hasta sin corrupción, tan solo con trasladarse a vivir en Panamá, adquiriendo uno de los hermosos condominios o viviendas de alguno de los multimillonarios desarrollos que crecen como la hierba silvestre a lo largo y ancho del territorio nacional? O bien pudiera Balbina, ubicarlos en un programa de Renovación Urbana de nuestros barrios populares.

Y si estuviera en mis manos ya estaría ofreciéndoles un buen pedazo de tierra, tal vez hasta una isla en el Pacífico, que después de todo ha servido para que personas de no muy buen vivir sentaran sus reales en medio de nosotros calladamente, muchas veces con apoyo de figuras de nuestros gobiernos especialmente en los recientemente pasados, cuando islas de gran tamaño se convirtieron en propiedad de individuos o empresas de dudosa procedencia y turbias ocupaciones comerciales.

Con tal de terminar con la inseguridad de los panameños bien valdría la pena asegurarles una islita a los esposos Bush.

Tal como lo vi, se los narro, pidámosle a Laura que se mude o venga más seguido a nuestro país.

-El autor es periodista.erluga@cwpanama.net

Lo Nuevo