• 05/05/2010 02:00

Sobre la autoridad de la Ley

Está fácil y difícil al mismo tiempo hablar del tema. Las sociedades se tienen que regular de bidamente, para lograr la coexistencia pac...

Está fácil y difícil al mismo tiempo hablar del tema. Las sociedades se tienen que regular de bidamente, para lograr la coexistencia pacífica. El orden estructural se concibe, en consideración a los valores que persistan en el medio a través de las costumbres. El hombre sabe que la vida es dual; que oscilamos entre los extremos del bien y el mal, del día y la noche; claro y oscuro y así, con la conciencia enfocada podemos considera lo que deseamos, el bien común.

Está más claro que el agua de una tinaja interiorana. Las leyes, debidamente proporcionadas, se deben diseñar con el perfil deseado en la enunciación y la contención en tal decisión, que igualmente se debe asimilar por todos los gobernados. El asunto se empieza a complicar cuando nosotros, como seres emocionales, tenemos que analizar, interpretar, decidir y ejecutar, cuestiones relegada a los funcionarios, que, a su vez, deben cumplir con el mínimo de educación y eficiencia.

Otro asunto de carácter determinante es la proyección sobre credibilidad social al gobernante y sus disposiciones. Es imprescindible que se tenga confianza en las instituciones y que las leyes estén tan bien estructuradas que resguarden ese sentido de equidad. Si esto falla, todo se desvanece y empieza a reinar la corrupción, que es la antítesis de lo elaborado. Tenemos que reconocer las modalidades en la descomposición para compadecer lo que nos ocurre y que nos pone a golpear la piñata con los ojos vendados.

Para enfrentar un asunto tan dramático como la inseguridad física de los ciudadanos, es menester, es diagnóstico fiel de lo que ocurre, se debe dibujar el problema una vez detectado y tomar las medidas para enfrentarlo. Convencidos de que no todo está perdido, hay que aplicar respuestas sencillas, pero oportunas. Dentro del análisis se debe ubicar la población sobre la que se derramará el estímulo para captar la reacción. Trabajar con el mismo presupuesto y reingeniarse, para, con el mismo aporte, lograr mejores y mayores beneficios.

Si nos ocupamos de tareas delegadas, como se hace con Nuestra Policía amiga, si no es debidamente estructurado, cada estamento debe desarrollar su labor con eficiencia. Si hablamos de la Policía, este es el brazo ejecutor de la Ley, son sus miembros, como agentes de la autoridad, bajo una estricta supervisión, los que tienen que cumplir y hacer cumplir la Ley. Es en esta estructura en donde funciona la Obediencia Debida y donde son los superiores los que operan las funciones y los subalternos las cumplen al pie de la letra. Esta subordinación tiene excepciones, como la de no cumplir una orden, si con ello se vulnera la Ley.

Dentro de este modelo, hay que proyectar el mayor beneficio sobre la inversión de toda actividad para sacar el mayor provecho. Se debe planificar la gestión pública y de este modo, evitar el desgaste dentro de las horas laborables para que cada funcionario independiente de sus funciones, realice su trabajo en condiciones óptimas. De esto no se puede excluir a nadie con el convencimiento de que es empleado público y por ello, debe trabajar menos.

Visto así, estamos frente a la autoridad pública. Frente a un verdadero sistema de gobierno exitoso, con una estructura emblemática con la que se demuestra la legitimidad de la actuación. Cuando se ordena un asunto, a muchos no les gusta la imposición, pero la Ley es la Ley. Son estas condiciones de credibilidad las que hacen un buen gobierno, con preceptos que se cumplen.

*Abogado y docente universitario. cherrera255@hotmail.com

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