• 25/11/2020 00:00

Al oído de Joe Biden

“[…] susurraría al oído de Joe Biden que el pueblo panameño admira los puentes, y en definitiva repudia los muros, cercas y conductas que dividen la humanidad, como ya lo demostró el 9 de Enero de 1964”

El 3 de noviembre pasado, concluyó en los EE. UU. el proceso de votación de una controvertida elección presidencial, resultando claro triunfador el candidato por el Partido Demócrata, Mr. Joseph Robinette Biden Jr., mejor conocido como Joe Biden, destacado hombre público, electo durante su carrera política por cinco períodos consecutivos como senador por el Estado de Delaware, y vicepresidente de Barak Obama para el período presidencial 2009-2017.

En esta ocasión Joe Biden, presidente electo por el voto popular y el Colegio Electoral para el período 2021-2025, recibe la mayor cantidad de votos directos registrados en la historia de los sufragios electorales estadounidenses, acariciando su candidatura la cifra de 80 millones de votos.

Si tuviese la oportunidad de hablar al oído de Joe Biden sobre la República de Panamá, le recordaría que la historia entre nuestras naciones se remonta a 1850, al convertirse el Istmo de Panama en la ruta de mayor flujo de personas en la colonización de California, producto del descubrimiento de importantes yacimientos de oro en ese territorio. En esa década se construyó e inició operaciones el ferrocarril transístmico, y posteriormente en 1903 EE. UU. jugó un rol vital en la separación definitiva del Istmo, constituyéndose por tercera y definitiva ocasión nuestra República de Panamá. Ambas naciones unieron fuerzas para la construcción y operación del Canal de Panamá, entre 1904 a 1999, fecha en que la ruta interoceánica pasa a la exclusiva administración, operación y provecho de la República de Panamá. Le agradecería a Joe Biden el apoyo definido con su voto a los tratados sobre el Canal de Panamá de 1977, conocidos como Tratados Torrijos-Carter, un ejemplo diplomático de justicia entre naciones y pueblos que perdura en el tiempo.

Continuaría comentándole a Joe Biden que un porcentaje importante de la población panameña se identifica en lo cultural y deportivo con los EE. UU.; que profesamos la fe cristiana, con una mayoría católica igual que él; que en el país circula libremente el dólar y nuestra Constitución expresamente declara “no habrá en la República papel moneda de curso forzoso”; que se mantiene vigente entre nuestras naciones un TPC implementado en el año 2008, que ha beneficiado a ambos países; que un plural de empresas estadounidenses han registrado en Panamá sus Sedes de Empresas Multinacionales (SEM), desde las cuales apoyan la comercialización de productos estadounidenses al gran mercado latinoamericano, el cual cuenta con 500 millones de consumidores y usuarios; que la sapiencia del Libertador selló nuestro destino como "Puente del Mundo y Corazón del Universo", siendo vocación natural de nuestra gente el libre comercio y la fraternidad entre los pueblos.

Esta plataforma comercial ha sido hábilmente aprovechada por empresas de capital estadounidense que lideran por lejos la inversión extranjera en Panamá, siendo dominantes en los sectores de energía (AES), telecomunicaciones (Liberty America), puertos (Stevedoring Services of America), aviación (COPA) y Sedes de Empresas Multinacionales (PG). El balance comercial entre ambos países es favorable a EE. UU., lo cual es entendible por ser la República de Panamá un país cuyos principales componentes del PIB lo constituyen los servicios, el Canal de Panamá y la minería.

Sería importante recordarle a Joe Biden que a partir de 1990 la relación entre ambos países ha estado fundamentada en valores compartidos específicos, a saber: (i) Democracia y Derechos Humanos, hoy sustentados a nivel hemisférico por la Carta Democrática de las Américas, suscrita en septiembre del 2001; (ii) el Desarrollo Humano Sostenible, concepto impulsado por el PNUD , y que introduce los elementos de salud y educación a la medición de desarrollo; y (iii) el Libre Comercio y la eficiente administración, operación y modernización del Canal de Panamá. En adición a estos tres aspectos fundamentales, en los tres últimos lustros ha tomado importancia entre nuestras naciones los temas de programas de cooperación en administración de justicia, prevención del narcotráfico y blanqueo de capitales, y la migración ilegal.

Consideramos que, en la próxima década, es importante reforzar los aspectos de colaboración en el fortalecimiento institucional y de administración de justicia en nuestro país, tema que preocupa a un porcentaje creciente de la población panameña. En el tema comercial, se requiere del apoyo de los EE. UU. para superar la inclusión de Panamá en las listas grises de GAFI y la OCDE, dado el cumplimento del país con los requisitos exigidos en materia de transparencia e intercambio de información. Las estructuras corporativas y de abanderamiento marítimo, cuyas plataformas Panama´ lideraba en décadas pasadas, han migrado a Protectorados o Estados al amparo de la Unión Europea o los EE. UU., tales como Islas Vírgenes Británicas, Seychelles, Islas Marshall, Liberia, Delaware, Nevada, Dakota del Sur y otros. Los activos totales del Centro Bancario de Panamá ascienden a USD130B, por lo que resulta incoherente calificarlo como centro financiero de importancia en el blanqueo de capitales, al comparar sus activos totales con robustos centros financieros internacionales que operan en Londres, Mónaco, Hong Kong, Shanghái, Singapur y Miami, entre otros. La injusta permanencia de la República de Panamá en estas listas crea roces innecesarios en la relación entre ambas naciones.

Para concluir, susurraría al oído de Joe Biden que el pueblo panameño admira los puentes, y en definitiva repudia los muros, cercas y conductas que dividen la humanidad, como ya lo demostró el 9 de Enero de 1964. Es por ello que nuestra gente se congratula en su triunfo electoral, y le desea éxitos en la delicada misión que ha recaído sobres sus hombros, por mandato del pueblo estadounidense.

Excanciller
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