• 09/09/2009 02:00

¿Por qué los gobernantes roban?

La historia de América Latina, y calculo que del mundo entero, presenta constantes casos de gobernantes que, abusando de sus facultades ...

La historia de América Latina, y calculo que del mundo entero, presenta constantes casos de gobernantes que, abusando de sus facultades constitucionales y legales, aprovechan su instancia en el poder para llenarse los bolsillos, cobrar comisiones por contratos otorgados durante su gestión y favorecer a amigos y partidarios para sacar provecho de los dineros públicos.

En la única posición de mando y jurisdicción que he ocupado, alcalde de la ciudad de Panamá, la cual ejercí en el gobierno de Endara por 474 días (22 de diciembre-89 a 9 de abril-91), creo que salí más limpio que como entré. Ganaba menos que donde hubiera podido estar desde el 1 de marzo del ’90 —la Asamblea—, además tuve que cerrar mi oficina de abogado, porque consideré que no podía hacer las dos cosas a la vez. En otros cargos, como ahora de embajador en la OEA y profesor por 34 años en la Universidad de Panamá, también he sido funcionario público.

Aunque fui objeto de todo tipo de denuncias al dejar la Alcaldía cuando asumí el cargo que por elección popular me había ganado, las enfrenté de inmediato sin tener que recurrir a mi inmunidad legislativa, presentándome voluntariamente a donde las habían presentado. En poco tiempo fueron declaradas infundas tales denuncias.

El 9 de abril del ’90, al salir de la Alcaldía, expulsada la Democracia Cristiana del gobierno de Endara, salí acompañado solo de mi maletín y mis asuntos personales. Conmigo no salió ningún hermano, primo o cuñado, porque no los nombré para que trabajarán conmigo. Eso sí, algunos de ellos estaban molestos al no haberles “ tirado una toalla ”, así como algunos cercanos a quienes no favorecí con las pólizas de seguro del Municipio, que fueron atendidas por profesionales ajenos a mí.

Ahora las cosas son diferentes. Se llega al poder para enriquecerse; sino se hace eres, en buen panameño, “ un pobre pendejo ”. Hay que darle algo en retribución al que te ayudó en la campaña y en esto privan más los amigos que los copartidarios que tanto se desvelaron por el candidato. Hasta se otorgan contratos que pudieras disfrutar de por vida. No hay mística y mucho menos compromiso de servicio. Se va a la que se va: aprovechar cualquier resquicio legal para sacar provecho personal o amical de los asuntos que nos pertenecen a todos.

Por eso, nuestros pueblos, cansados de más de lo mismo cada cuatro o cinco años, se cansan y ponen sus ojos en soluciones mesiánicas que te prometen el oro y el moro y que terminan convirtiéndose en dictaduras, que lo único de democráticas que tienen es el haber salido electas por el voto popular la primera vez. Confiamos en que la actual gestión presidencial marque un final a las nefastas costumbres que tanto corroen los recursos de todos los panameños.

*Abogado y diplomático.gcochez@covad.net

Lo Nuevo