• 04/12/2015 01:01

Los Gobiernos no son para resolverle problemas a nadie

Los politicastros de este mundo promueven la noción de que ellos están para y pueden resolverles los problemas a los ciudadanos 

Los politicastros de este mundo promueven la noción de que ellos están para y pueden resolverles los problemas a los ciudadanos; pero nada está más alejado de la verdad y lo que en la realidad venden son pases gratuitos a la servidumbre. Desdichadamente cada día crece más y más la cantidad de personas que piensan y piden a los Gobiernos la solución de sus anhelos económicos y demás.

Lamentablemente semejante pedido de ayuda típicamente no pasa de ser una invitación al engaño; que, a propósito y desdichadamente, es tan común, debido a que el poder es el opio de los corruptos y corruptores. Si tan solo tuviésemos presente que la auténtica función del gobernante es la de proteger la vida, honra y bienes de los asociados, y no más, tendríamos un campo fértil para el desarrollo ciudadano.

No es sensato pensar que podamos encargar a los Gobiernos la solución de problemas de cada quien, entre otras razones porque esos problemas son infinitos. Para decirlo en un tono burlesco: es como pretender que los políticos respiren por nosotros. Los humanos somos falibles y propensos a cometer toda clase de desatinos, y si cada quien no puede resolver sus problemas es engaño delegar soluciones a entidades eminentemente políticas; que dice la Constitución deben ocuparse de la tutela de las normas constitucionales. Desafortunadamente en nuestro país la Constitución fue prostituida.

Delegar a los políticos la solución de nuestros problemas es asegurar una eternidad de problemas; pues los encargos del pueblo son igual que la sangre para Drácula. ‘Nuestros jaleos ' son ‘nuestros '. Y claro que al politiquero le fascina que le ocupen en ello, porque es la llave a los cofres del Tesoro Nacional. Hay que entender que ni la caridad ni la solidaridad son cosas delegables; porque se puede ser caritativo con lo tuyo, pero no con el dinero ajeno. Una de las mayores mentiras politiqueras es la promesa de empleo. Tal vez te den puesto en el Gobierno, pero eso lo tendrán que pagar los contribuyentes; y mientras más funcionarios, menos contribuyentes.

Los verdaderos trabajos productivos que nos pueden abrir camino a más y mejor economía y trabajos no solo están fuera del Gobierno sino que dependen de la menor interferencia gubernamental posible; ya que los Gobiernos en lo que sí son buenos es en poner trabas e impuestos. Más aún, muchos de los trabajos que nos esperan en un futuro próximo todavía no se han descubierto, y mal podría un politicastro tener vela en ello.

Veamos un ejemplo: En 1800 un trabajador típico tenía que laborar unas seis horas para comprar una vela. Hoy día un trabajador típico gana en unos segundos el dinero para comprar un bombillo, y los burócratas tuvieron poca vela en ello.

Cuando metemos a burócratas gubernamentales, que jamás montaron una empresa, en los procesos productivos, lo único que logran hacer bien es fregar la paciencia; lo cual pocas veces se traduce en mayor seguridad o calidad para los consumidores. Si un restaurante vende buena comida no es porque el Ministerio le obliga. Lo único que se logra con el exceso de normas y burocracias es cansar al productivo y destruir la economía.

Ojalá las autoridades se ocuparan de la seguridad y de la justicia, que ya es pedirle mangos al guarumo; pero si les pedimos esto y hasta la torreja del desayuno, tendrás mala justicia, poca seguridad y perversas torrejas y PAN.

El ciudadano emprendedor vive para crear y ofrecer productos y servicios de calidad; mientras que el politicastro se desvive por los encargos que le hacemos.

EMPRESARIO

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‘El ciudadano emprendedor vive para crear y ofrecer productos y servicios de calidad; mientras que el politicastro se desvive por los encargos que le hacemos'

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