• 05/02/2012 01:00

Diálogo

La grave situación que vivimos los panameños por el cierre de calles en Chiriquí y otras provincias es producto de la intransigencia. H...

La grave situación que vivimos los panameños por el cierre de calles en Chiriquí y otras provincias es producto de la intransigencia. Hubo tiempo suficiente para que el problema se resolviera, pero el gobierno prefirió darle largas y, so pretexto de que no ha faltado a su palabra al pueblo ngäbe buglé, minimizó la medida de presión que anunciaron los indígenas. Del otro lado están los ngäbes, quienes han dejado varadas a cientos de personas y no contentos con eso, apedrearon los helicópteros que llegaron a rescatarlas. ¿Acaso les hicieron algo estas personas a los indígenas? Es el momento de que ambas partes se sienten a dialogar. Hay que buscar un acuerdo, a fin de que lo antes posible se reabra la comunicación terrestre y se acabe con esta angustia. Respetamos y reconocemos las molestias de los pueblos indígenas, sobre todo de los ngäbe buglé, mas no podemos condenar a toda la población con no permitir más hidroeléctricas. En lo que sí estamos de acuerdo con ellos es que aquellos que, valiéndose de su posición en el gobierno, se han concesionado para sí proyectos hidroeléctricos para lucrar, pero sin importarles los efectos que puedan causar al medio ambiente. El diálogo se impone ya.

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