Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
Hay quienes se escandalizan porque en El Salvador reeligen a Bukele con casi el 90 por ciento de los votos; que en Argentina votaron por un economista loco que les dijo en la cara que iba a quitar subsidios, eliminar ministerios y aplicar la denominada “terapia de shock”. Que en Estados Unidos, millones sigan a Donald Trump y que es inminente su candidatura presidencial y posible vuelta a la presidencia... El por qué de esa tendencia obedece más que nada a la decadencia sistemática de nuestros países, donde la libertad se extendió más allá de los límites del respeto y lo tolerable. En lo religioso, en la alimentación, en el clima, en la educación... Y encima las legislaciones están cambiando para legalizar hasta absurdos. Países donde el respeto y la tolerancia eran su símbolo hoy están sufriendo de la manifestación popular. Esta debacle de principios que eran cardinales nos está llevando al conflicto, al odio, al enfrentamiento... Y cuando se da la hora de las campañas políticas, los votantes ven a esa figura que los rescataría de lo absurdo y apelan a esa figura como su salvador mesiánico. Los salvadoreños comprenden que poner por delante el derecho humano del delincuente opresor por encima de la víctima es absurdo, y ese es el por qué votan por Bukele. Los argentinos no quisieron seguir con el ilusionismo peronista y experimentan con Milei. Los estadounidenses ya no aguantan que el país se llene de migrantes y por eso le van a Trump. En Panamá hay que preguntarse ¿cuál es ese por qué?, para comprender las razones del voto en esta contienda electoral ¡Así de simple!