La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

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Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

Un asomo de felicidad

Los campesinos vendieron sus tierras y muchos se trasladaron a la capital y ciudades de provincias

Los últimos diez años han sido como una carrera a velocidad en una vía de piedras. La carrera por el crecimiento, por hacer dinero, por los negocios, por la gula y la avaricia, han llevado al país a perder lo más importante: su tranquilidad. Si hay algo que caracteriza a los panameños es la hospitalidad, la que fue trastocada por un modelo político que priorizó por grandes obras, pero con el doble fin de hacer negocios. Los panameños fueron contagiados con ese frenesí por la plata, donde se venera ‘don dinero' por encima de lo sencillo, lo autóctono, lo vernacular... Los campesinos vendieron sus tierras y muchos se trasladaron a la capital y ciudades de provincias, atraídos por un falso elixir de la felicidad que proporcionaba el modernismo de vivir en apartamentos de 56 metros; del trabajo en oficinas refrigeradas, alejadas del sol candente que tomaban mientras socolaban los maizales... El estrellón despertó a los incautos que hoy resienten la pérdida de aquella felicidad de la campiña. Mas, la llegada del papa y lo que ha traído la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es la recuperación de la alegría y esos miles de jóvenes que estuvieron en el interior del país, renovaron esa hospitalidad de los panameños. Les ha hecho volver a lo de antes, a como son los que son de ‘allá onde uno' y sentirse orgullosos de todo su valor cultural para el mundo. La JMJ nos ha traído una concordia que había desaparecido hace muchos años y nos ha vuelto a lo sencillo, a lo alegre, a sentir la vida con entusiasmo. Ojalá que esta sensación quede por mucho tiempo y que los panameños no vuelvan a sentirse presos de la dinámica corrupta de la politiquería de los últimos años.