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22 de May de 2022

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    Rafael Carles

Lector Opina

La clave está en la competencia

"Cuando no hay competencia, todos nos afectamos"

Ciertamente este es un país de contrastes. Un día vemos al presidente de la República firmando un decreto que congela los precios de los alimentos, y otro lo vemos entregando una resolución que autoriza a Copa Airlines a realizar dos vuelos diarios desde Tocumen a David. Es decir, en un caso controla y obstaculiza la competencia, y en el otro fomenta y fortalece el libre mercado.

En el caso de la decisión política de controlar veintidós productos de la canasta básica, era de esperar que en unas elecciones carentes de propuestas, la idea de Varela tendría sentido debido a la espiral inflacionaria de los precios mundiales de granos y demás rubros sensitivos que hacían del tema un asunto vital de campaña. Y es de suponer que luego de los resultados de estos primeros seis meses de ejecución del decreto de control de precios, la medida cese y nuevamente se abra el mercado a la libre oferta y demanda. Como hemos señalado en innumerables foros y entrevistas, lo que corresponde ahora al Gobierno es promover la producción nacional de alimentos y garantizar su comercialización en ferias libres y mercados periféricos, con lo cual se asegura el suministro de alimentos a precios competitivos.

Cualquier falla en el mercado o conducta abusiva por parte de especuladores, productores o importadores, el Gobierno debe dejar el problema en manos de los expertos para que inicien una investigación y busquen los mecanismos sancionatorios que impidan y desincentiven la fijación de precios y la manipulación del mercado.

Cuando no hay competencia, todos nos afectamos. Y ese es el caso del experimento con la salida de Aeroperlas en 2011 y la posterior consolidación de Air Panamá en el mercado de la aviación nacional. Con precios de $140 de ida y vuelta en la ruta Panamá – David hace cuatro años, alegremente fueron escalando a $190, luego a $240 y hace unas semanas llegaron a $275. Dueño absoluto de las rutas y sin competencia, Air Panamá brinda un servicio monopolístico de pésima calidad y con un registro de impuntualidad nada envidiable. Así, con un mercado cautivo, no hay incentivos para bajar los precios; al contrario, el comportamiento lógico y racional es de aumentar los precios al máximo que el consumidor pueda pagar. Por eso, el viajero que vuela a David, por ejemplo, con los trabajos de ensanche de la carretera entre Santiago a David, se ve forzado a pagar el precio inflado por un vuelo de 40 minutos, o sencillamente tiene que viajar en auto y gastar de 8 a 10 horas en tranques y desvíos.

No fue sorpresa que, dados los antecedentes de cómo Air Panamá incursionó en el mercado y las prerrogativas con que se quedó solo y con todo, la noticia de Copa de regresar a volar los cielos panameños fuera bien recibida por la mayoría, lo cual aprovechó el presidente de la República para pronunciar su beneplácito y poner de manifiesto sus antecedentes con el tema del libre mercado.

La competencia es un mecanismo que siempre favorece a los consumidores al promover productos y servicios de alta calidad a precios más bajos que en mercados que no son competitivos. Debido a la globalización y el mercado competitivo que se crea con la entrada de Copa, no faltará que ahora estas dos aerolíneas ofrezcan promociones, descuentos y planes de incentivos a los viajeros. En todo caso, se trata de imperativos para impulsar una mayor competencia y sacar el máximo provecho a los costos asociados con el transporte aéreo. Sobra decir que todas estas innovaciones son felizmente recibidas por los consumidores.

Lo importante aquí es analizar los hechos y señalar que el presidente de la República hizo gala de su vinculación con el mundo capitalista y rindió testimonio de creer en las fuerzas del mercado. Esto es alentador de cara a que en un mes se espera que sea la competencia la escogida como mecanismo para bajar los precios de la canasta básica, en vez de extender a seis meses más un decreto que tiene consecuencias nocivas para el mercado. Señor presidente, lo que es bueno para la aviación, es igualmente bueno para todos los demás mercados. En estos avatares que apareja la competencia y se pone en evidencia su universal fortaleza, queda claro que el beneficiario será la propia población que constituye el fin de toda actividad económica y el propósito fundamental de todos los Gobiernos.

El precio de $163 anunciado por Copa a partir del próximo 15 de enero en su nueva ruta representa una disminución de más del 40 % con respecto al precio ofrecido actualmente por Air Panamá. Sin duda, la competencia beneficiará a mucha gente. Lo sensato y prudente es hacer lo mismo con los veintidós rubros controlados de la canasta básica. Fue bueno saber que Copa va a despegar de Tocumen para David. Y ciertamente será bueno saber que la producción de granos, vegetales y frutas del país despegará como consecuencia de una política coherente que impulsa la competencia y beneficia a los consumidores.

EMPRESARIO