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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿Escuela o carnaval?

L legó la fiesta del pueblo donde los cierres de calles, las diferencias políticas, las discrepancias por la minería, el aumento de la c...

L legó la fiesta del pueblo donde los cierres de calles, las diferencias políticas, las discrepancias por la minería, el aumento de la canasta básica, de los impuestos, de la gasolina y, los otros tantos conflictos que nos mantienen en tensión, pasan al olvido. Es una especie de tregua mental que bastante necesaria es, en estos momentos. El panameño se mentaliza en lo que más le apasiona, el Carnaval. Por doquier se habla de los lugares que más afinidad se tiene para dar rienda suelta al libertinaje para muchos, vacaciones y descanso laboral para otros. Pero, queda una interrogante: ¿Los gastos del inicio del año escolar se verá afectado por los carnavales? O, ¿los gastos del carnaval se verán afectados por el inicio del año escolar?

Para responder a esta interrogante y por curiosidad hice un pequeño sondeo. El número de encuestados fue de 200 personas de ambos sexos, entre los 20 y 40 años, con hijos en edad escolar y de colegios oficiales. Se realizó en La Gran Estación de San Miguelito, Calidonia y ave. Central y en la Terminal de Albrook. Veamos los resultados: el 91% dejaría de comprar los útiles escolares y uniformes por los gastos del carnaval. A este porcentaje se le preguntó: ¿cómo haría para cumplir con su responsabilidad para con el inicio del año escolar? Todos coincidieron en que el Estado les va a dar las mochilas con libros y los bonos escolares para la compra de uniformes, ¿para qué preocuparse? Y, ¿si esto no fuera así? El 44% lo haría con la ayuda de casas de empeño y de prestamistas. El resto, el 56% no tiene otra opción si no de irse a carnavalear, después se verá qué se hace.

Otra de las preguntas fue: ¿por qué es importante para usted el carnaval? Se debía seleccionar una de las siguientes opciones: a) es una fiesta que permite todo, el 61%; b) para olvidarme y alejarme de los problemas económicos o de otra índole, el 12%; c) simplemente porque me gusta, el 27%.

Todos los encuestados coincidieron en que no se debió iniciar el año escolar antes de los días de carnaval. El 52% no enviará a sus hijos a la escuela en la semana de inicio, siempre y cuando no se imponga una condición o disposición obligatoria de parte del MEDUCA.

¿Quién gana o pierde? Ganan las casas de empeños, prestamistas y el culto al Carnaval. Pierde la educación en nuestro país, como siempre. Hay un ‘no me importa’ en la responsabilidad de los padres hacia sus hijos en relación al aspecto educativo. La beca universal es una buena estrategia para disminuir el elevado índice de deserción escolar si se usa como estímulo de responsabilidad para los estudiantes, de lo contrario, estamos fomentando la dependencia y la despreocupación.

El estilo de nuestro sistema educativo marca una lentitud extrema en la formación de niveles óptimos y sostenibles de desarrollo humano integral. Un mercado laboral cada vez más tecnificado demanda conocimientos y aptitudes con los que nuestros jóvenes no cuentan.

Al respecto UNICEF en su informe sobre El Estado Mundial de la Infancia 2010, señala: a fin de capacitar a los adolescentes es necesario realizar inversiones en las siguientes esferas principales: mejorar los mecanismos de obtención de datos para comprender la situación de los adolescentes y avanzar en la vigencia de sus derechos; educar y capacitar a los adolescentes para que cuenten con los medios necesarios para superar la pobreza y aportar a la economía de sus países; más oportunidades a los jóvenes de participar y manifestar sus opiniones; el fomento de leyes, políticas y programas para que puedan superar las barreras que impiden el acceso a los servicios esenciales; tener en cuenta las necesidades de los niños para evitar el inicio de manera prematura a una vida de adultos.

Desde el punto de vista psicológico, en el Carnaval hay una permisividad social, donde se produce una pérdida de las inhibiciones, lo cual da lugar a comportamientos relacionados con las ‘bajas pasiones’, desenfrenos sexuales, de tonadas irrespetuosas a la dignidad del ser humano, y consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Se crea un espacio para la liberación y la catarsis o para vivir ilusiones reprimidas.

Y, en un país como el nuestro, donde se prefiere gastar más para Carnavales que en educación, y en que a los niños, adolescentes y jóvenes, no se les da la oportunidad de un desarrollo humano integral donde la cultura y principios éticos y morales esté por encima de la chabacanería, vulgaridad y de los conflictos sociales sin solución y en donde impera ‘un no me importa’ de parte de los padres de estas criaturas, estamos ante un riesgo psicosocial con un futuro nada alentador. ¿Es esto bueno para un país con crecimiento económico?

*ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.