24 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Triunfo del pueblo, pese a represión del gobierno

N uevamente este país vivió escenas desgarradoras, cuando un contingente de policías (siete), arremetieron contra una indígena en los pr...

N uevamente este país vivió escenas desgarradoras, cuando un contingente de policías (siete), arremetieron contra una indígena en los predios de la Asamblea Legislativa, los periodistas Paco Gómez Nadal y Pilar Chato son deportados del país y más de veinte personas son arrestadas en la ciudad de Panamá. En el otro extremo del país (San Félix, Viguí y otros puntos) cientos de indígenas son reprimidos y encarcelados. En ambos espacios geográficos, la lucha es una: rechazo a la Ley 8 que reforma el Código de Recursos Minerales, propendiendo a la participación de otro Estado en la actividad minera, lesionando con ello la soberanía nacional y los territorios comarcales, al igual que atenta contra el derecho a la vida y a un ambiente sano.

Igualmente, como en los mejores tiempos de la dictadura, Martinelli arremetió con cuña publicitaria contra Frenadeso, ambientalistas, periodistas y defensores de los derechos humanos, acusándolos de estar infiltrados y azuzando al movimiento indígena y campesino que enérgicamente ha dejado sentir su rechazo contra la minería. Se trata de una campaña sucia y calumniosa (además de racista) del Gobierno de Martinelli contra los luchadores sociales, a fin de tratar de legitimar su maltrecha posición frente a este tema, en el cual un ochenta por ciento de la población panameña ha manifestado su rechazo a la Ley 8.

Este accionar represivo y dictatorial del gobierno de Ricardo Martinelli se constituye en el elemento principal de su gestión de gobierno, en la medida que sus intereses económicos y de los grandes capitales foráneos y locales se erigen por encima de los intereses del pueblo panameño.

Tal como demostró Frenadeso, teniendo como fuente de información las propias declaraciones a los medios de comunicación social de los voceros gubernamentales, las reformas al Código Minero estaban dirigidas a permitir la participación a otros Estados (Artículo 1), entre ellos Corea del Sur, en la explotación de Cerro Petaquilla y contribuir al financiamiento que requiere la empresa minera para llevar adelante sus operaciones; sin descartar su interés para explotar Cerro Colorado.

Una vez más el gobierno se vio obligado a conformar una mesa de diálogo, teniendo que derogar la nefasta Ley Minera, ante la posición firme de indígenas, campesinos, ambientalistas, comunidad y movimiento social, que, conscientes de que sin lucha no hay victoria, emprendieron su jornada de protesta. No obstante, los nubarrones siguen en la escena, el gobierno no descansará en su intento de ver coronados sus intereses empresariales en la minería; ya anuncian un nuevo proyecto de ley por parte de la Asamblea de Diputados, instancia sumisa a los dictámenes del Ejecutivo y que se sigue prestando para la burla contra el pueblo, a través de caricaturas de debate, donde, a pesar del rechazo de los diversos sectores que acuden al llamado ‘primer debate’, como sucedió con la Ley 30 (Chorizo) y la Ley 8 (Minera), se desconoce la voluntad de la sociedad panameña. En este sentido, es necesario estar vigilantes.

Ante ello, no debemos descartar la lucha, a fin de evitar que en Petaquilla se siga el eco—genocidio que mantiene la transnacional minera, es importante destacar que desde el 24 de febrero, cuando se inició la jornada de lucha contra la Ley 8, en la entrada del proyecto minero de Cerro Petaquilla un grupo de campesinos ha mantenido bloqueada la carretera y acampan en el lugar para manifestar su rechazo al proyecto minero. Debemos estar atentos, para evitar que bajo un nuevo paraguas se active la minería en las áreas comarcales. No podemos desmallar hasta alcanzar un Panamá libre de minería a cielo abierto.

La defensa de los derechos humanos y ambientales y las libertades ciudadanas de todos los panameños es irrenunciable. La lucha del pueblo sigue, en aras de construir una sociedad donde impere la justicia, la solidaridad, la real democracia y donde se legisle a favor de las grandes mayorías y de los intereses nacionales.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI — FRENADESO.