16 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Diez monedas

En una taberna, unos amigos estaban discutiendo. Uno de ellos había prestado una moneda de oro a un conocido que ahora se negaba a recon...

En una taberna, unos amigos estaban discutiendo. Uno de ellos había prestado una moneda de oro a un conocido que ahora se negaba a reconocer la deuda, porque no había habido ningún testigo.

Los amigos le daban consejos diversos, pero el buen hombre sabía la que le esperaba en su casa cuando su mujer supiera que había sido tan necio y confiado.

En una mesa cercana estaba un sanyasin. Parecía absorto en sus reflexiones pero, en realidad, estaba saboreando una rica taza de té. Esto no le impedía permanecer alerta y darse cuenta de lo que sucedía en la otra mesa. Uno de los amigos dijo:

—¡Cómo no le preguntemos a ese yogui!

—¡Tú estás loco!, — le respondieron al unísono los otros—. Estos están siempre ensimismados en sus pensamientos.

El hombre santo se acercó al grupo y les dijo afablemente:

—Perdonad que intervenga, pero creo que deberíais de ir acompañando a vuestro amigo y que éste le reclame las diez monedas de oro que le debe.

—¡Pero si sólo le presté una!, —exclamó el hombre.

—Eso será lo que él te conteste, y ya tendrás testigos para obligarle a que salde su deuda, —les dijo muy tranquilo el sanyasin, aunque por dentro pensaba que a algunos les está bien merecido lo que les sucede.

—En fin, —agregó el yogui, desconcertándolos todavía más—, es la ley del karma, se recoge lo que se siembra.

Y se sentó tranquilamente en su mesa a servirse otra taza de té humeante.

*PROFESOR EMÉRITO DE LA UCM Y DIRECTOR DEL CENTRO DE COLABORA CIONES SOLIDARIAS —CCS.