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30 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Destruyendo el PRD

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.. Los verdaderos héroes no son los que nunca han caído, sino aquellos que, habiendo caído, saben levantar...

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.

Los verdaderos héroes no son los que nunca han caído, sino aquellos que, habiendo caído, saben levantarse. Yo siempre creí que el Partido Revolucionario Democrático estaba hecho con madera de héroes, nacido de un proyecto nacionalista inspirado por la lucha antiimperialista de Omar Torrijos y forjado en medio de las valientes transformaciones sociales que lideró el movimiento revolucionario. Entendí lo valioso de la participación de todas las corrientes y la mezcla de dirigentes que lograba fusionar el proyecto de Torrijos, veía la posibilidad real de que el PRD pudiese gobernar por décadas para hacer realidad el proyecto país.

Nunca vi el germen de las ambiciones personales prosperar durante el periodo de los militares, el partido seguía ‘la línea’, se daban reuniones de consulta y discusión, se aprendió a manejar el ‘consenso’. Los últimos 20 años, sin embargo, han transformado al partido: cierto que un grupo de civiles se enriquecieron con los militares, pero no necesariamente desde el partido. Pero los dos gobiernos PRD en democracia, tanto el de Pérez Balladares como el de Martin Torrijos, paralelo a sus obras y realizaciones, dejaron un mal sabor por el enriquecimiento de los allegados al poder y la percepción de corrupción por parte del electorado. Hoy, el manejo cuestionado de ambos gobiernos sirve para que el actual gobierno utilice los mismos métodos, desde las licitaciones por ‘mejor valor’, puerta ancha para la corrupción, hasta las partidas circuitales y la partida discrecional del presidente, herencias de gobiernos PRD.

Hoy, el otrora invencible PRD parece destinado a una nueva lucha interna, que solo presagia división y derrotas electorales. Hay dos frentes de lucha planteados: uno por el control del partido, otro por la postulación presidencial. Si los miembros no comprenden que hay que cerrar filas con el actual CEN, estemos o no de acuerdo con el, no podremos reorganizar el partido. Un partido que requiere activar nuevamente las secretarías de masas, desde los profesionales, empresarios, juventud, educadores, mujeres. Un partido que tiene que ir reorganizando sus secretarías funcionales, así como sus directivas de corregimiento, distrito y CDNs. Un partido que necesita reorganizar su estructura de consulta y debate, crear comisiones de trabajo que empiecen a formular el proyecto electoral nuevo, que sirvan de apoyo a los actuales representantes, alcaldes y diputados. En fin, un partido activo, militante y dinámico, no un partido sumido en una lucha por el control del mismo.

De igual manera, dejemos el afán de buscar un candidato presidencial. La candidatura no debe salir de una campaña orquestada, donde los aspirantes muestran un interés que se perderá si no logran la candidatura. Dejemos que todos los miembros actúen con y para el partido y al ir a una primaria al abrirse el periodo oficialmente, serán conocidos por su forma rutinaria de actuar y no por la inversión en tiempo y dinero, inversión totalmente ficticia producto de sus actuales aspiraciones. El militante permanente, el militante reconocido, ese debe ser nuestro candidato, donde quizás hoy solo tres o cuatro de los aspirantes clasifican como tales.

El partido no puede estar a la venta al mejor postor, el partido no puede ser visto como instrumento para lograr el poder a enriquecerse, el partido tiene que ser la esperanza del pueblo de lograr las transformaciones sociales que espera y anhela, debe ser el instrumento para lograr el proyecto de país con igualdad, justicia y solidaridad que todos soñamos. Siento que quizás el problema está en que no contamos con los Ahumadas, Ascanios, Edwin, Gerardos, Rómulos, Diógenes, Maternos, y todos aquellos que reunió Torrijos y que creyeron en él y nunca pensaron en enriquecerse, en los planificadores iniciales, Nicky, Valencia, Sokol, Pancho, Bustamante, etc., que diseñaron todo un plan de desarrollo pensando en el país y no en ellos o sus negocios. Pero tenemos el recurso humano, solo que no está siendo utilizado, esos valiosos profesionales desinteresados han sido opacados por una manada de ambiciosos políticos que anteponen sus intereses al partido.

Yo no sé si podrá el partido reponerse ante las luchas internas, muchas inclusive alimentadas por gente de fuera interesada en debilitar al otrora fuerte PRD. Solo si en un esfuerzo de reflexión interna comprenden los miembros que una vez más el PRD peligra y solo si cerramos filas, solo si unimos nuestros esfuerzos, podremos devolverlo al cauce del triunfo. Con la ayuda de Dios y la buena voluntad de sus miembros, podremos retomar el sendero correcto del trabajo por la Patria, sin intereses personales.

Existen dos elementos hoy que dificultan el esfuerzo del PRD. El germen de la corrupción, hoy enquistado en la clase política y que no exime a los militantes del partido, donde ya hay muchos afectados por el mal, y la renuencia de los más veteranos a dar paso a su relevo. En el deporte, en la Iglesia, en los ejércitos, las edades obligan al retiro. Solo en la política es donde el dirigente cree que su liderazgo es vitalicio. El PRD, si desea realmente ser una opción política, tiene que depurar sus cuadros para presentar solo a los honestos, aquellos que no tengan un pasado cuestionable, al tiempo que formen su equipo asesor con los que ya aportaron sus mejores años al partido y al país, para que sea una nueva generación la que tome la bandera y siga adelante. Los partidos políticos, lamentablemente, pagan el precio de la intransigencia de unos que no comprenden el paso de los tiempos, mientras otros, porque muchos guardamos silencio ante sus fechorías, creen que todos los vemos inocentes. Está llegando el momento de tener que decirnos las verdades a la cara, para salvar al PRD.