20 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

‘Bajo el cielo de octubre’

ACTIVISTA DE DERECHOS HUMANOS; DEPTO. LEGAL DE OBISPADO DE COLÓN.. En 1492, un día 12 bajo el cielo de este mes, llegó Colón a América ...

ACTIVISTA DE DERECHOS HUMANOS; DEPTO. LEGAL DE OBISPADO DE COLÓN.

En 1492, un día 12 bajo el cielo de este mes, llegó Colón a América de manera equivoca. Pues sí, su destino original era el Oriente, y de hecho murió con la convicción de que esta tierra que me vio nacer, correspondía a Asia. Sobre esto recuerdo claramente cual si fuera ayer, que en mi paso por las aulas de clases se leían alocuciones años tras años, en conmemoración al hoy llamado ‘Encuentro de dos mundos’; y con la misma exactitud, no recuerdo el mínimo esfuerzo de mis instructores de enseñanza, por hacerme comprender lo que representó para nuestra sociedad, el golpazo de Estado en Panamá, que se dio tan sólo hace cuarenta y tres años.

El meollo del asunto radica en la vital preponderancia dada por nuestros educadores a la acción de los españoles, en comparación al displicente trato sobre los acontecimientos suscitados en Panamá, a once días bajo el cielo de octubre de 1968; en que la Guardia Nacional, bajo el mando del mayor Boris Martínez realizó el ex abrupto golpe de Estado al gobierno del Dr. Arias Madrid, recién instalado a escasos días.

No obstante, congratulamos entre otros a escritores como Brittmarie Jasón Pérez, por su esfuerzo por transmitir y mantener viva parte de nuestra historia, y en este caso, sobre la irrupción de los militares que gestaron la deposición de Arnulfo Arias Madrid. Pues, sus ideas sirven para experimentar la impresión de haber encarnado la fiesta y el jolgorio aquel martes 1 de octubre de 1968, en que el pueblo acaparó en su totalidad los predios de la Asamblea Nacional y la avenida Central, motivados por la celebración (cual si fuera carnaval), de la juramentación del entonces nuevo presidente, y el repentino desfile militar, que, como advertencia de ‘no te metas con nosotros’, pasaba junto al festín de toma de posesión.

Y a profesores como Ricardo Stevens, por hacerme intuir que aquel golpe en parte pudo ser secuela de la ya endémica sociedad y su oligarquía lisiada y en ración a la descomedida postura del Dr. Arias, no frente a la rebajada policía que en 1925, se vio incompetente para sofocar las masas populares en pie de huelga, por el contrario, una Guardia Nacional, moralizada, competente, normada y de profesionales de carrera, con toda la suficiencia para echar por la borda (como lo hicieron) la democrática Constitución de 1946, e instaurar un gobierno absoluto, represor y al decir del Dr. Bernal: ‘de encierro, destierro y entierro’.

Poco o nada, se difunde en nuestra sociedad y sobre todo al estudiantado de los hechos que bajo el cielo de octubre de 1968 se dieron en Panamá. De ahí, la insipiente e hibernada postura ciudadana que no representa el mínimo deseo de incidir en las instancias gubernamentales o en cualquier tipo de cambio político—público que estas deban experimentar, y la apatía por hurgar el pasado.

Bien lo señala Ricardo Stevens: ‘en esta desmemorización, los estudiantes, además de inocentes, son víctimas presas de una ignorancia estimulada deliberadamente, ya no para que olviden, sino para que no sepan... Y es que no interesa en los pobres una memoria lucida y suficiente, capaz de conocer, comprender el pasado y entretejerlo con sus auténticas aspiraciones...’.